En el pasado mes de noviembre de 2019, giraron por el mundo imágenes de la ciudad de Venecia (en Italia), sumergida en el agua con una inundación que llegó a medir 1,87mt, cifra record desde la catástrofe desde el 1966 y que fue seguida por otras oleadas de acqua alta que continuaron a amenazar esta hermosa ciudad que es patrimonio de la humanidad por la UNESCO. Los daños ocasionados a la infraestructura de la ciudad, a las viviendas de venecianos y al comercio, se estiman en cientos de millones de euros, por ejemplo; La Basílica de San Marcos, principal símbolo de Venecia, cuya construcción data de siglo año 832 y que hasta ahora ha sobrevivido casi 10 siglos, sufrió daños que superan los tres millones de euros según fuentes periodísticas locales como Corriere del Veneto.

Los medios de comunicación y redes sociales que difundían la noticia, atribuían al cambio climático la responsabilidad por estas inundaciones. En efecto, el cambio climático contribuye a que estos episodios de “acqua alta” excepcionalmente elevada sean cada vez más frecuentes. Entre el mes de noviembre y diciembre se reportaron al menos una veintena de picos de marea, que como de costumbre eran drenados a continuación por un sistema hidráulico centenario, logrando secar en menos de 3 días los espacios de sus particulares calles diminutas y múltiples plazuelas conectadas por un entramado de puentes en una ciudad habituada a convivir sobre el agua.

Las inundaciones pueden evitarse, por esto, la responsabilidad es atribuible a un fenómeno más humano y menos ambiental: La corrupción.

Este fenómeno meteorológico en Venecia ha sido predecible desde siempre, desde la fundación de esta ciudad en el siglo V sobre la laguna, con su peculiaridad urbanística, que la ha llevado a convertirse en patrimonio cultural para la humanidad por la UNESCO.

Así mismo son predecibles con los instrumentos científicos actuales, las perturbaciones hidráulicas en la cuenca de la laguna y se prevé un mayor alzamiento del nivel del mar. Las inundaciones pueden evitarse, por esto, la responsabilidad es atribuible a un fenómeno más humano y menos ambiental: La corrupción.

El Mose

Ideado en 1981 para proteger una ciudad en peligro, hoy es todavía un proyecto inconcluso y con alto riesgo de inoperatividad por toda la corrupción que ha suscitado entorno.

El Módulo Experimental Electromecánico, mejor conocido por su acrónimo, MOSE, es un grande sistema de barreras que debería proteger Venecia de las aguas altas. Está formado por 78 puertas móviles, alineadas para formar 4 barreras colocadas en las 3 bocas de la laguna (puerto de Lido, puerto de Malamocco y puerto de Chioggia), que son los puntos donde la laguna de Venecia entra en comunicación con el Mar Adriático.

Las barreras se proyectaron para permanecer abajo en condiciones normales de marea, completamente imperceptibles en el fondo del mar y emergiendo solo cuando el nivel del agua superase los 110 cm, bloqueando de esta manera la afluencia del agua desde los puertos y evitando inundaciones, pero sin perturbar el tráfico marítimo en la zona.

Es importante aclarar que la manifestación conocida como “acqua alta” veneciana no es lo mismo que la alta marea. Se trata de un fenómeno causado por el descenso del suelo en el área de la laguna que sucede simultáneamente a la elevación del nivel del mar, en correspondencia con determinados eventos meteorológicos, como el descenso de la presión atmosférica o los fuertes vientos de “scirocco” provenientes del Mar Adriático que empujan una mayor cantidad de agua al interno de la laguna.

Los movimientos del agua y las olas son parte de la naturaleza de Venecia, pero cuando el nivel sobrepasa sobre los 110 cm, es decir, cuando el agua se eleva por encima del nivel de la pavimentación de la ciudad (que en media es de 100 cm sobre la laguna), se habla de una “aqcua alta” excepcional, que son justamente las situaciones que deberían prevenirse con las barreras del MOSE.

El MOSE, nace como respuesta a un aluvión ocurrido en noviembre de 1966, cuando el nivel del agua superó los 194 cm y llevó a la promulgación de la primera ley especial para la protección de Venecia en el año 1973, que prevé el desarrollo de sistemas tecnológicos para salvaguardar la ciudad del agua de mar. El primer mega proyecto del MOSE fue presentado en 1981 y aprobado el año sucesivo, sin embargo por diversas trabas burocráticas, fue veinte años más tarde en el 2003 durante el período de Silvio Berlusconi como jefe del gobierno italiano, cuando finalmente se iniciaron las labores en la colosal obra, que debía entrar en funcionamiento en 2016, fecha para la cual estaba en un 80% de avance y hasta ahora continúa inconclusa con un 99% de avance.

A través de un concurso se adjudicó el MOSE al Consorcio Venezia Nuova, una agrupación de empresas privadas, cooperativas de construcción y gobierno; entre las cuales están: Italstrade, Condotte d’Acqua, Grandi Lavori-Fincosit, Mazzi Costruzioni, Italmpresit, Italstrade, Mantelli Estero, Girola, Lodigiani, quindi Impregilo y la Impresa di costruzioni Ing. E. Mantovani (esta última ha liderizado la obra en los últimos años) bajo la supervisión del “Magistrato delle Acque di Venezia” -Magistrado de las Aguas de Venecia, órgano por cuenta del Ministerio de Infraestructura Italiano, parte integral del mismo Consorcio.

El Consorcio Venezia Nuova, se ha conformado de modo tal que es a su vez: 1. proyectista de la obra, 2. ejecutor y 3. supervisor de la ejecución de la obra; monopolizando de esta manera el grande proyecto de infraestructura con escaso control externo.

El financiamiento del MOSE incluye fondos públicos del estado Italiano, fondos de apoyo de la comunidad europea y financiamiento privado. Se estima que el MOSE en compendio ha costado unos 8 millardos de Euros.

El financiamiento del MOSE incluye fondos públicos del estado Italiano, fondos de apoyo de la comunidad europea y financiamiento privado. Inicialmente debía costar 1,3 millardos de Euros y a la fecha se han desembolsado casi 6 millardos de Euros para las construcción y otros tantos para el mantenimiento de los sistemas ya instalados que con el paso de los años tienen graves signos de corrosión. Se estima que el MOSE en compendio ha costado unos 8 millardos de Euros.

Son muchos los escándalos de corrupción que a lo largo de los años han perjudicado e interrumpido la prosecución de la obra. En el año 2014 se llevó a cabo una investigación que involucraba a más de 100 personas y concluyó con el arresto de 34 indagados, bajo medidas cautelares por corrupción, financiamiento ilícito y fraude fiscal, entre ellos el alcalde de Venecia Giorgio Orsoni, el gobernador del Veneto Giancarlo Galan, el Ministro de Medio 

Ambiente e Infraestructura, Altero Matteoli, el General en retiro de la Guardia di Finanza Emilio Spaziante, entre otros personajes públicos y algunos empleados dependientes del Consorzio Venezia Nuova.

En la operación, fueron incautados bienes producto de la corrupción, sobornos y coimas, por un valor de 40 millones de Euros, a través de la Guardia di Finanza. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos anti-corrupción, los contratos al Consorzio Venezia Nuova y/o las etidades que lo conforman, no fueron revocados y siguen siendo estos los principales actores en la ejecución del MOSE.

En 2018 hubo otras investigaciones, que se iniciaron por lavado/legitimación de capitales o su equivalente en la legislación italiana “riciclaggio di denaro” internacional y actividad financiera abusiva, en las que el ex gobernador y ex presidente de la región del Véneto, Giancarlo Galan, que ya había cumplido una condena, estuvo nuevamente involucrado. Según los investigadores, los sobornos del MOSE recogidos por Galan fueron reinvertidos en apartamentos de lujo en Dubai y en edificios industriales en la región del Véneto.

Según fuentes de la fiscalía de Venecia, la reconstrucción de los flujos de dinero relacionados con el MOSE y atribuibles a Galan, comenzó a partir de una investigación llevada a cabo sobre un estudio de contadores públicos en la ciudad de Padova, donde el “Comercialista” Paolo Venuti resultó involucrado en el manejo de dinero negro o fondos no declarados en Italia. Se determinó que los movimientos de capital fluyeron por Croacia, Panamá y Dubai y se estimaron en 1,5 millón de Euros de dineros ilíticitos de los cuales Galan era el beneficiario final.

Se encontraton indagados támbien otros profesionales que contribuyeron la fuga del dinero al exterior, entre ellos la esposa de Paolo Venuti, Alessandra Farina y los Contadores Públicos Guido y Cristian Penso, así como otros clientes de confianza que utilizaban los mismos canales para lavar/legitimar capitales. A razón de esta investigación fueron bloqueados más de 12 millardos de Euros en distintas jurisdicciones, incluidos los fondos atribuídos a Galan y a los otros evasores fiscales.

Corrupción a la Italiana

En el informe de 2013 del Institut de criminologie et de droit pénal editado por la Universidad de Losonna, señala que en las cárceles italianas había solo 156 presos por delitos económicos y fiscales, categoría en la que se incluye la corrupción, esto es un 0.4% del total de reclusos; un porcentaje diez veces menor que la media europea del 4,1%.

Giancarlo Galan, a quien ya hemos citado en relación a la corrupción en el MOSE, en acuerdo con las autoridades judiciales cumplió una condena de solo dos años y 10 meses, además del resarcimiento por daños al Estado Italiano por 2,5 millones de Euros. Los jueces reconocieron que los problemas de salud y las distintas patologías crónicas diagnosticadas a Galan justificarían un acuerdo de este tipo.

Las medidas de supervisión y control contra la corrupción parecen insuficientes ante un esquema que se repite. Precedido por un evento-catástrofe-emergencia que suscita gran atención mediática (NECESIDAD) y la consecuente asignación de fondos públicos para atender la situación (INSUMO); emerge una activa participación de actores políticos que promueven la rápida adjudicación de contratos que implican enormes sumas de dinero y negocios entre empresas variopintas con políticos complacientes (PRODUCTO), para por último, quedar como obras inconclusas sin solucionar la necesidad por la cual nacieron (RESULTADO).

Señales de alerta en el barómetro de corrupción:

El MOSE cumple con 9 señales de alerta de corrupción que lo clasifican como riesgo alto.

1. Obras paralizadas total o parcialmente por prolongado tiempo.
2. Costos de producción/construcción levitados sin razonables motivos.
3. Supervisión, control y fiscalización débil, inexistente o ejercido bajo parámetros de conflictos de interés.
4. Obras proyectadas fuera del contexto de las verdaderas necesidades de la situación actual.
5. Proyectos de construcción y ejecución de obras adjudicados sin transparencia y/o a través de concursos públicos cuestionables.
6. Proyectos de construcción y ejecución de obras adjudicados a entidades con dudosa reputación y/o con antecedentes por corrupción u otros delitos económicos.
7. Obras ejecutadas ilegítimamente y/o bajo condiciones abusivas, en detrimento del derecho a la propiedad.
8. Obras proyectadas y/o ejecutados con alto impacto medio ambiental.
9. Obras que no solucionan las situaciones motivaron su ejecución.

Recomendamos el siguiente reportaje en español de DW Documental
VIDEO:
https://www.youtube.com/watch?v=NOixFxQAvtE

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