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Análisis y Prevención en Criminología Económica

La economía es el flujo sanguíneo de nuestra sociedad. Es el medio a través del cual suceden los intercambios entre bienes, servicios, productos, medios de producción, beneficios, etc. Gran parte de los delitos sociales tienen fines económicos: individuales o colectivos, son pocos los delitos con nulidad de beneficio económico para el delincuente. Es así que llegamos a una triada: sociedad-economía-crimen, donde cada ángulo sostiene las bases del siguiente. La economía es de suma importancia para una comprensión de la delincuencia actual e ignorar esta perspectiva económica en el análisis de la criminalidad, sería como arrinconar el fenómeno delictivo en una caja vacía, fuera de toda lógica humana y del contexto del comportamiento social en el escenario global.

¿Qué tanto ha evolucionado la criminología desde de su origen en el siglo XIX?. Mucho o poco, según lo veamos, pues hay todavía quienes quisieran medir la dimensión del cráneo del delincuente y otros aspectos morfológicos como lo hacía Lombroso para determinar la peligrosidad del “sujeto” o “individuo”, que es como denominan a las personas en el contexto. Pero, indudablemente la delincuencia si ha evolucionado y mucho.

Para el crimen, como para todos los actos humanos, las personas van desgranando todo su potencial creativo e innovador, de allí que la conducta criminal como fenómeno social, sea una espiral progresiva.

Algunas formas de delincuencia son extremadamente abstractas, de carácter impersonal y sin embargo nos afectan a todos; como los crímenes ambiéntales donde la “víctima” es la humanidad entera y las futuras generaciones. Para el crimen, como para todos los actos humanos, las personas van desgranando todo su potencial creativo e innovador, de allí que la conducta criminal como fenómeno social, sea una espiral progresiva.  La economía es el flujo sanguíneo de nuestra sociedad. Es el medio a través del cual suceden los intercambios entre bienes, servicios, productos, medios de producción, beneficios, etc. Gran parte de los delitos sociales tienen fines económicos: individuales o colectivos, son pocos los delitos con nulidad de 

beneficio económico para el delincuente. Es así que llegamos a una triada: sociedad-economía-crimen, donde cada ángulo sostiene las bases del siguiente.

Sociedad – Economía – Crimen

La globalización ha sido el punto de partida en la criminogénesis de nuevas tendencias delictivas y la economía es su hilo conductor.

La economía es de suma importancia para una comprensión de la delincuencia actual e ignorar esta perspectiva económica en el análisis de la criminalidad, sería como arrinconar el fenómeno delictivo en una caja vacía, fuera de toda lógica humana y del contexto del comportamiento social en el escenario global de capitalismo industrial, comercial, mercantil, financiero, informacional y criminal. La globalización ha sido el punto de partida en la criminogénesis de nuevas tendencias delictivas y la economía es su hilo conductor.

Revisemos algunos conceptos como instancias de referencia.  En la concepción clásica de Sutherland, referida a la criminología positiva, esta se define por ser “el cuerpo de conocimientos sobre el delito como fenómeno social. Incluye dentro de su ámbito los procesos de elaboración de leyes, de infracción a las leyes y de reacción a la infracción de las mismas. Sus funciones son, pues, ofrecer explicaciones verosímiles sobre las causas del delito; contribuir a encontrar y evaluar posibles formas de responder al delito, o sea controlar y prevenir el mismo; medir el delito y, por último, estudiar la forma en que se hacen las leyes penales, se definen y se construyen socialmente determinadas conductas como delictivas y las reacciones que produce el delito en diversas sociedades y comunidades”.

Este paradigma positivista de la criminología pudo ser útil en el siglo XIX y XX, pero debe ser superado con nuevos conceptos y áreas de conocimiento ampliando la capacidad del criminólogo. Por ejemplo, se debe superar la categorización de los “delitos de cuello blanco” donde se incluían aquellos realizados por personas de elevada condición social con relación a su actividad profesional. Se ha recurrido tradicionalmente en este concepto, para describir los fraudes en el área de la salud, fraudes relativos a la división de honorarios profesionales, evasión de impuestos, defraudaciones al consumidor, corrupción política, violaciones a las leyes antimonopólicas, entre otros, y en los cuales no tiene cabida las nuevas formas de delincuencia globalizada.

Criminología Económica

Proponemos una criminología económica que tenga mayor capacidad creativa, de innovación y descubrimiento, que considere el animus negocialis de las estructuras de criminalidad organizada, que no se conforman con una ganancia individual -animus lucrandi- y por el contrario emprenden sus negocios como lo haría cualquier organización con fines comerciales.

Proponemos una criminología económica que tenga mayor capacidad creativa, de innovación y descubrimiento, que considere el animus negocialis de las estructuras de criminalidad organizada, que no se conforman con una ganancia individual –animus lucrandi– y por el contrario emprenden sus negocios como lo haría cualquier organización con fines comerciales, teniendo la necesidad operativa de recurrir a la transformación de materias primas, ocultamiento de dineros, simulación de actividades fachadas, etc. De esta manera, desde los instrumentos de supervisión y regulación de la economía se pueden establecer políticas de prevención criminal más adecuadas. Esta es la base de una nueva perspectiva en la criminología global.

La criminología en la praxis tiene la responsabilidad de presentar resultados precisos y de impacto para disminuir los índices delictivos, favorecer la percepción de seguridad y disminuir el riesgo de ser victimizados; dándonos la posibilidad de una convivencia armoniosa 

en nuestros países; por lo tanto es importante que los criminólogos se actualicen constantemente sobre las nuevas modalidades delictivas, tipologías de delitos, formas criminales y en general, estar a la vanguardia con los cambios. Una mejor preparación en aquellos que ejercen la criminología localmente, favorecerá una respuesta coordinada globalmente que sea más eficiente, eficaz y efectiva ante el fenómeno delictivo contemporáneo.

Es importante marcar la diferencia entre las políticas de prevención de delitos sobre la base de la seguridad ciudadana, cuyo objeto es minimizar los riesgos asociados a los delitos comunes principalmente; y las políticas de prevención de delitos sobre la base de la seguridad del Estado, por ejemplo la criminalidad organizada, por lo que las estrategias de prevención y control adoptan posiciones de guerra no convencional, preventiva, multidimensional e internacional, pues estas nuevas formas criminales amenazan el orden socio-económico y político, al punto que el Estado se ve forzado a emplear toda su estructura poder y fuerza coercitiva en las políticas de prevención, control y fiscalización. A esto, los juristas lo han llamado derecho penal del enemigo y nosotros lo estudiamos desde la criminología económica, una obvia instancia de análisis en las circunstancias actuales.