El 2021 será el año de las Stablecoins. La Blockchain está dejando de ser la “tierra de nadie” o el “lejano oeste” de los servicios financieros con todas estas nuevas regulaciones emergentes. La activación del sistema de denuncias o Whistleblower Program todavía se encuentra escasamente en las empresas y en las instituciones públicas, lo que demuestra la poca cultura del señalador o whistleblowing en los distintos países, a excepción de Estados Unidos y Gran Bretaña. El Whistleblower Program es tierra fértil que debe ser trabajada por la figura de compliance. La digitalización está al centro de la organización, una mayor digitalización debe ir de la mano con la implementación de mejores medidas de ciberseguridad, tomando en cuenta los riesgos propios del sector, el tipo de datos tratados y la normativa legal aplicable en materia de protección de datos personales.

Si bien, el año que acaba de culminar marcado por la pandemia Covid-19, representó grandes retos para los cuales en muchos casos, las organizaciones y las personas no estaban preparadas; el panorama para año 2021 devela algunos particulares en materia de compliance – cumplimiento normativo, para lo que debemos estar dispuestos.

 Veamos entonces cuales son los retos de compliance para este año:

1.El 2021 será el año de las Stablecoins.

Aunque las criptomonedas tienen ya algunos años, recientemente se ha presentado una explosión de Stablecoins, cripto activos centralizados que están surgiendo para contrarrestar la volatilidad de las monedas virtuales como el Bitcoin o el Ether.

El principal reto en este año, para todos los que trabajamos en el sector AML será actualizar nuestros procesos de control interno para monitorear las operaciones con Stablecoins.

El principal reto en este año, para todos los que trabajamos en el sector AML será actualizar nuestros procesos de control interno para monitorear las operaciones con Stablecoins, que poco a poco irán integrándose en el sistema financiero tradicional, hasta llegar a formar parte de la nueva cotidianidad financiera. El compliance público y privado debe aumentar su capacidad de seguir el rastro del dinero desde las plataformas Blockchain.

El principio follow the money, deberá incluir a las criptomonedas y entre estas a las Stablecoins, para ello se necesita:

 a) Voluntad política de las instituciones o entes públicos de supervisión y de los dirigentes de los sujetos obligados.

 b) Recursos económicos y tecnológicos.

 c) Capacitación en el uso de estas tecnologías.

Los criptomonedas hasta ahora se han caracterizado por su fuerte volatilidad, que sumado a la escasez de regulaciones, las hacían instrumentos financieros de alto riesgo. Con las Stablecoin estos riesgos se reducen. Su valor se mantiene relativamente estable además, la centralización de las operaciones de Stablecoin en un ente específico, permite establecer la responsabilidad como sujetos obligados, regulados o regulables.

Las Stablecoins pueden dividirse en cuatro categorías:

1. Stablecoins respaldadas con moneda Fiat como Tether y TrueCoin, ambas respaldadas por el Dólar estadounidense. El caso de Tether ha mostrado gran éxito desde su lanzamiento en 2014, su participación ronda actualmente los 2.600 millones de dólares.

2. Stablecoins respaldadas con otra criptomoneda, un ejemplo es DAI, una criptomoneda que emplea la plataforma Ethereum y el valor del ‘ether’ para mantenerse “pegada” al valor del Dólar. En este caso los usuarios no compran directamente la criptomoneda DAI, sino que la generan a cambio de ‘Ethers’ que intercambian en la plataforma a modo de depósito. Para evitar que la fluctuación del ‘Ether’ produzca volatilidad en su Stablecoin, los usuarios deben dejar en depósito más ‘Ethers’ de los necesarios. A este procedimiento se le llama “sobrecolateralización” e implica dejar un exceso de depósito a cambio de algún tipo de financiación para reducir el riesgo. De esta forma, los usuarios podrían protegerse de la posible caída del valor de esta criptomoneda.[1]

3. Stablecoins respaldadas con otros bienes (oro, inmuebles, etc.), este es el caso de G-Coin, una plataforma de ‘tokens’ que equivalen a un gramo de oro físico cada uno. La compañía asegura que el oro está almacenado de forma segura y que emplean Blockchain para garantizar que el material procede de zonas libres de conflicto. Según la firma, sus ‘tokens’ pueden intercambiarse por oro físico, emplearse como depósito de valor o usarse como otras criptomonedas para realizar determinados pagos digitales.

4. Stablecoins no colateralizadas (o no respaldadas), controladas por algoritmos. Estas no están asociadas a ningún valor externo, sino que emplean únicamente algoritmos para evitar las fluctuaciones de precio. En estos modelos, es la propia cadena de bloques la que controla la volatilidad de las monedas mediante algoritmos y ‘smart contracts’.

Una Stablecoin destaca entre los muchos proyectos para el 2021, se trata de Diem (anteriormente denominada Libra), la moneda virtual de Facebook que debió salir en enero de 2020 y fue postergada hasta el año 2021 y que estaría colaterizada con el Dólar americano para mantener su valor estable.

Facebook tiene aproximadamente 2700 millones de clientes a la fecha en todo el mundo. En un escenario conservador, si solo un 30% de los usuarios de esta red social accediera a usar su Stablecoin Diem, esto significaría que 810 millones de personas en el mundo incursionarían en el uso de la Blockchain con esta Stablecoin global, Diem de Facebook.

Stablecoins Compliance

Stablecoins

Facebook está en la capacidad de proveer servicios financieros a sectores tradicionalmente excluidos, principalmente de los países en desarrollo.

Facebook está en la capacidad de proveer servicios financieros a sectores tradicionalmente excluidos, principalmente de los países en desarrollo, donde el acceso a los servicios bancarios es limitado, burocratizado y costoso.

Sabemos que el modelo de negocios de Facebook, conocido como data driven o uso de la información personal con fines comerciales, se ha convertido en una grave amenaza. El caso de Cambridge Analytics es un ejemplo de ello.

Sinceramente, esperamos que ofrecer “gratuitamente” los servicios financieros con Diem, no represente un nuevo problema, donde los usuarios terminen pagando con sus datos personales. Para ello, es necesario que Facebook refuerce su programa de compliance y demuestre una actuación más ética, responsable y transparente.

Los reguladores financieros han comprendido la urgencia de la situación y por ello han promulgado las primeras iniciativas regulatorias que incluyen la materia AML y Data Protection para las Stablecoins. Podemos citar por ejemplo que:

1.El Banco Central Europeo anunció en septiembre de 2020 que está preparando una regulación para mitigar los riesgos de las Stablecoin contra la estabilidad financiera del Euro y su soberanía monetaria, así como los riesgos de estas monedas virtuales para el actual mercado e infraestructura de pagos.[2]

2. El Reino Unido en noviembre de 2020, hizo el anuncio de una nueva regulación para los servicios financieros que incluye las [3]

3. La Oficina del Contralor de la Moneda de EE.UU también anunció una regulación para las Stablecoin. A partir de ahora, los bancos federales están autorizados a mantener reservas en Stablecoin, y al mismo tiempo, quienes quieran operar con estas monedas virtuales deberán obtener una licencia.[4]

Con las Stablecoins entra en juego un elemento crucial: la centralidad, lo que permite individuar los actores responsables y aplicar los tan preciados principios de compliance y accountability.

Con las Stablecoins entra en juego un elemento crucial: la centralidad, lo que permite individuar los actores responsables y aplicar los tan preciados principios de compliance y accountability, conociendo quien o quienes están en el vértice de la organización y dirigen las operaciones, contrario a las otras criptomonedas, especialmente Bitcoin que es operada descentralizadamente en su propia Blockchain sin que pueda individualizarse un responsable.

Aunque el tiempo de los cheques, los ATM, las operaciones con tarjetas de débito y crédito, las transacciones SWIFT, etc., está lejos de terminar. Todos los que trabajamos en el sector financiero en materia AML, debemos urgentemente actualizarnos sobre el uso de la Blockchain para hacer adecuadamente el seguimiento y control de las operaciones, detectando el origen, propósito y destino de los fondos.

En materia tributaria ya se han esbozado estos temas. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, OECD, ha publicado un trabajo denominado “Impuestos a las monedas virtuales. Una descripción general de los tratamientos fiscales y cuestiones emergentes de política fiscal”[5], en el cual se utiliza la denominación payment tokens (fichas de pago), para abarcar todas las formas de criptomonedas, criptoactivos, los tokens de pago y las monedas estables o Stablecoins.

Digitalización y Experiencia de cliente

Monedas Virtuales

El tratamiento tributario más aceptado es el registro de monedas virtuales como inversiones y no como divisas extranjeras.

Aunque cada moneda virtual es única, estas comparten un ciclo de vida con las siguientes etapas e  implicaciones tributarias: creación, almacenaje y transferencia, intercambio y evolución de un token. La declaración de impuestos debe incluir los activos en moneda virtual que posee el cliente, declarando el valor de las mismas al cierre del ejercicio fiscal, así como las ganancias o pérdidas que estas inversiones han representado desde el momento de su adquisición hasta el momento de la declaración fiscal. De este modo, el tratamiento tributario más aceptado es el registro de monedas virtuales como inversiones y no como divisas extranjeras.

La Blockchain está dejando de ser la “tierra de nadie” o el “lejano oeste” de los servicios financieros con todas estas nuevas regulaciones emergentes.

2. Activación del sistema de denuncias WhistleblowerProgram

El sistema de alertas, señalaciones o denuncias internas será una exigencia global en este año 2021.

Las organizaciones estadounidenses tienen una experiencia madurada con el Whistleblower Program, las referencias históricas se remontan a finales del siglo XVIII, como consecuencia de los numerosos escándalos financieros y fraudes cometidos contra el Estado. El movimiento del Whistleblowing, aquel que está actuando como señalador, delator o soplón (en su traducción más literal); nace con el objeto de otorgar seguridad a las personas que tuvieran conocimiento de un fraude cometido al Estado para que pudieran denunciarlo sin sufrir represalias.

El caso Watergate en los Estados Unidos, durante la presidencia de Richard Nixon en 1974, inició a partir de la señalación de un Whistleblower que utilizando el seudónimo “Deep Throat” (garganta profunda) filtró documentos de la sede del partido demócrata que demostraban una serie de actividades ilegales y abusos de poder orquestados por Nixon y que llevó a un proceso de impeachment (destitución) del presidente.

Estas actividades incluían el acoso a opositores políticos y a personas o funcionarios considerados “sospechosos”. Nixon y sus colaboradores cercanos ordenaron hacer acoso a grupos de activistas y figuras políticas, utilizando para ello organizaciones policiales o servicios de inteligencia, como la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), la Agencia Central de Inteligencia (CIA) o el Servicio de Impuestos Internos (IRS).

Whistleblower Program

Whistleblower Program

En Europa, las referencias son mucho más recientes y todavía poco maduras. En el sector público, la Ley Anticorrupción N. 190 del 06 de Noviembre de 2012 en Italia, es la primera en establecer la obligatoriedad de un canal interno de señalación anónima de irregularidades.

Un poco más adelante llegó el sistema de Whisteblowing en el sector privado, impulsado por la normativa anti trust o anti monopolio, conocida como el Reglamento de Abuso de Mercado de la Unión Europea 596/2014, donde se establece que todas las compañías financieras europeas, deberán implementar internamente canales de denuncia y un sistema para proteger y poder recompensar a los Whistleblower.

El 7 de octubre 2019 el Consejo de la Unión Europea adoptó la Directiva EU 2019/1937[6] para la protección del Whistleblower  que prevé la protección de las personas que señalen violaciones al derecho de la Unión Europea, tanto en el sector público como en el sector privado.

En Latinoamérica el Whistleblowing aparece reflejado en la normativa legal de muy pocos países. El gobierno de México estableció en el 2019 (reformado a finales de 2020) un programa denominado “Sistema de Ciudadanos Alertadores Internos y Externos de la Corrupción”[7]. Este programa incluye una plataforma tecnológica para instrumentalizar las denuncias y se ofrece acompañamiento legal a los alertadores en cada etapa en la que derive la información denunciada, a la vez que se garantiza el anonimato de los denunciantes con énfasis en la protección de sus derechos laborales cuando se trate de servidores públicos.

Todavía el Whistleblower Program se encuentra escasamente en las empresas y en las instituciones públicas, a través de sus  documentos de Buen Gobierno Corporativo, esto demuestra la poca cultura del señalador o whistleblowing en los distintos países a excepción de Estados Unidos y Gran Bretaña.

El Whistleblower Program es tierra fértil que debe ser trabajada por la figura de compliance.

3. La digitalización está al centro de la organización.

Las medidas de confinamiento impuestas con la pandemia Covid-19 sometieron a dura prueba el avance en la digitalización de los procesos organizacionales. No todos estaban preparados para trabajar desde casa: hacer home office, teletrabajo o cualquiera de los nombres adoptados para esta forma de trabajo a distancia.

Digitalización Compliance

Digitalización

En materia de compliance debe acentuarse la digitalización de los procesos Know Your Customer, KYC (Conozca su Cliente), con un mayor uso de la identidad digital como medio para individualizar a las personas.

La identidad digital es el conjunto de métodos empleados para generar una presencia de una persona o empresa en medios digitales como la Web y/o la Blockchain. En inglés existen diferentes abreviaturas relacionadas a la identidad digital:

  •  Online identity management (OIM).
  • Online image management (OIM).
  • Online personal branding (OPB).
  • Personal reputation management (PRM).

En materia de compliance lo más importante es la posibilidad de autenticar esta identidad digital, pues mientras que tradicionalmente la identidad de una persona o empresa era autenticada aportando documentos como el Documento Nacional de Identidad, DNI o Cédula de Identidad, CI; el sistema de autenticación de la identidad digital se vale de factores de verificación como los nombres de usuarios, contraseñas, tokens, códigos, coordenadas, datos biométricos y otros elementos utilizados generalmente bajo principios de autenticación multifactorial. 

Digitalización y Experiencia de cliente Compliance

Digitalización y Experiencia de cliente

Conocer al cliente y autenticar una identidad son dos cosas distintas. Es necesario realizar un proceso, de debida diligencia respecto a los clientes (antiguos y nuevos) y Enhanced Due Diligence (mejor diligencia debida), partiendo de la verificación de la identidad para profundizar en otros aspectos sobre su perfil socio económico, fuente de ingreso y actividad económica que son obligatorios en las normas prudenciales contra la legitimación/blanqueo de capitales.

El contacto presencial queda reducido al mínimo. Ni el cliente irá al Banco, ni el oficial de la cuenta visitas al cliente. Toda la comprobación y verificación de la información debe hacerse a través de medios digitales por lo que será de gran valor, poder disponer de bases de datos centralizadas, seguras, fidedignas y confiables para conocer el Beneficiario Final o  Beneficiario Real de las personas jurídicas o empresas.

En este sentido. la Blockchain centralizada podría ser una plataforma de gran ayuda para la trazabilidad del Beneficiario Final, utilizada como medio de autenticación de la composición accionaria (no de certificación, ni de legalización, para lo cual se debe recurrir a actos jurídicos como Notaria o Registro).

Al momento hay números casos de éxitos del uso de la Blockchain para la trazabilidad de la cadena de suministro, Supply Chain en sectores como la industria farmacéutica o el agroalimentario, entre muchos otros; poniendo a disposición de las partes interesadas, la información sobre los certificados de origen de las materias primas y otros datos que permiten rastrear a los actores involucrados y constatar el empleo de buenas prácticas en todas las etapas de producción, transformación y distribución.

Por ejemplo, en Italia la startup Notarify,[8] una plataforma nacida en el 2019, con el apoyo de Confcommercio ofrece servicios de autenticación de documentos, firma biomética, smart contract y otros servicios afianzados en la Blockchain Ethereum, que resultan una innovadora alternativa para la digitalización de los procesos de compliance.  

Una mayor digitalización debe ir de la mano con la implementación de mejores medidas de ciberseguridad.

Desde luego, una mayor digitalización debe ir de la mano con la implementación de mejores medidas de ciberseguridad, tomando en cuenta los riesgos propios del sector, el tipo de datos tratados y la normativa legal aplicable en materia de protección de datos personales.

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