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Análisis y Prevención en Criminología Económica

La distribución desigual de la vacuna es una situación crítica que crea una brecha para la infiltración de grupos criminales en el sistema de salud. La vacuna contra el Covid-19 se ha convertido en el santo grial de la política mundial, siendo un tema primordial en la agenda de los distintos actores internacionales. El 50% de la producción esperada ya ha sido «prometida» a los estados más ricos del mundo. La dificultad para producir la vacuna a la altura de la demanda, la escasez y la interferencia de actores con intenciones criminosas, no son el único desafío que se presenta en esta generación de vacunas contra el Covid-19. La logística, transporte y almacenamiento implica situaciones sin precedentes. Quedan muchos otros problemas por resolver, la política pública sobre las poblaciones prioritarias, el establecimiento de bases de datos a larga escala para la gestión de las dosis; así como las campañas de información para persuadir a los ciudadanos de aplicarse las vacunas. Cuatro de cada diez españoles cree que hay una conspiración detrás de las vacunas.

Los 13 países más ricos están acaparando la mitad del suministro proyectado para la vacuna del Covid-19. Un Gap que podría ser utilizado por los grupos de DOT y la Corrupción.

La pandemia del coronavirus está marcando una recesión económica de dimensión global. Para muchos analistas económicos, la salida de la crisis inicia por el uso de la vacuna de manera sistemática en la población, lo que en teoría permitiría retomar las actividades comerciales y laborales sin tantas restricciones.

La expectativa sobre la vacuna Covid-19 es tan fuerte, que el anuncio de la farmacéutica Pfizer del 9 de noviembre sobre la eficacia de su producto en un 95% y la posibilidad de distribuirla antes de finalizar el año 2020, hizo desplomar las acciones en bolsa de Zoom (-17.4%), Netflix (-8,6%) y Amazon (-5,1%)[1], las tres empresas que habían sacado mejor partido del “quédate en casa’” durante la pandemia.

El efecto mariposa del anuncio de Pfizer no se limita a la bolsa. Podría implicar otros problemas colaterales a la pandemia y los programas de vacunación, entre ellos la criminalidad. Como dice esa metáfora sobre los pequeños cambios que crean el caos “el batir de las alas de una mariposa puede provocar un huracán en otra parte del mundo”.

La distribución desigual de la vacuna es una situación particularmente crítica que crea una brecha, un riesgo para la infiltración de grupos criminales en el sistema de salud

La distribución desigual de la vacuna es una situación particularmente crítica que crea una brecha, un riesgo para la infiltración de grupos criminales en el sistema de salud, lo que puede agravarse principalmente en los lugares donde el sistema de salud ha estado tradicionalmente infiltrado por la criminalidad y la corrupción como ocurre en Italia, donde hay una histórica penetración de la criminalidad organizado en el sistema de salud público y privado: La Cosa Nostra en Sicilia, la Camorra en Nápoles, y la N’drangheta en Calabria

El posicionamiento de las Mafias en puestos clave de la administración de hospitales italianos y departamentos de salud, les ha permitido desviar las inversiones de equipos y suministros esenciales, influir en las adquisiciones, acuerdos comerciales y procesos de reclutamiento del personal en el sistema de salud. «La mafia es como el coronavirus, te atrapa donde quiera que estés», declaró el portavoz del viceministro de Salud italiano, Sergio Nazzaro, a los autores del informe de Global Initiative.[2] La pandemia, con la creciente demanda y los recursos limitados, crea las condiciones perfectas para que la corrupción empeore.[3] 

La vacuna contra el Covid-19 se ha convertido en el santo grial de la política mundial, siendo un tema primordial en la agenda de los distintos actores internacionales que emprendieron la carrera por desarrollarla. La nueva meta es aprovisionarse de las dosis producidas.

Vacuna Covic-19

Vacuna Covic-19

La producción limitada de la vacuna crea escasez, esto aumenta el valor a la vez que estimula un mercado negro en su comercialización. Las empresas farmacéuticas deben ser especialmente diligentes y transparentes en este momento, demostrando la efectividad de sus programas de compliance para evitar ser penetradas por la corrupción y la criminalidad.

Debe observarse con cautela la compra-venta de las vacunas a través de intermediarios.

Debe observarse con cautela la compra-venta de las vacunas a través de intermediarios. Las empresas farmacéuticas y los laboratorios que las producen deberán prescindir de hacer negocios con terceros intermediaros, cumpliendo además las directrices para empresas multinacionales de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, OCDE[4] con la finalidad de prevenir la corrupción, las peticiones de soborno y otras formas de extorsión; garantizando que los negocios se hagan respetando el beneficio de los intereses de los consumidores.

Las esperanzas mesiánicas que los mercados han puesto en la vacuna, la convierten en un bien preciado, sobre todo para quienes creen que todavía es posible volver a la “vieja” normalidad, sin teletrabajo, con los mismos hábitos de consumo, centros comerciales, turismo exprés, etc.

La carrera por la vacuna covid-19 ubica en primera posición a Pfizer con una eficacia declarada del 95%, seguida por BioNTech que declara una eficacia del 90% y posteriormente Moderna, que anunció una eficacia del 95% al finalizar los ensayos de fase 3 de su vacuna.

Esta noticia conmovió de inmediato a los gobiernos que no solo perseguían anunciar el éxito de la vacuna como un mérito de su propia gestión, buscaron además, aprovisionar la oferta a favor de sus países. The Economist, en un artículo reciente, mostró cómo el 50% de la producción esperada ya ha sido «prometida» a los estados más ricos del mundo – quienes han reservado la compra de millones de dosis a través de herramientas llamadas «AMC», Advanced Market Commitments (Compromisos de mercado anticipado).[5]

Los estados mas rico acaparan la mitad de las vacunas para el covid 19

¿Y los países más pobres? Tendrán que apoyarse principalmente en el proyecto COVAX, una especie de «liga de vacunas» coordinada por la Organización Mundial de la Salud, OMS que garantizará el acceso a 500 millones de dosis independientemente del poder adquisitivo de los países. Sin embargo, corren el riesgo de ser pocos. Según Oxfam, el 61% de la población mundial no tendrá acceso a la vacuna antes de 2022.[6]

Continúa The Economist indicando que los datos recopilados por investigadores del Centro de Innovación en Salud Global de la Universidad de Duke muestran que los países de ingresos altos representan más de la mitad de todas las compras confirmadas. Solo Estados Unidos es responsable de casi una sexta parte de estos AMC o compromisos de mercado anticipado, habiendo reservado más de mil millones de dosis a seis de fabricantes de medicamentos. Esto equivale a tres dosis por cada habitante de esa nación.

Canadá ha comprado diez dosis para cada uno de sus ciudadanos, la mayor cantidad para cualquier país o alianza por persona (ver cuadro). Un grupo de países ricos ya acordó comprar aproximadamente 600 millones de dosis del medicamento Pfizer-BioNTech

Casi la mitad del total, que los fabricantes de medicamentos dicen que pueden producir de la vacuna contra el Covid-19 para fines de 2021.[7]

Ordenes de copra para adquirir cura contra el covid

Algunos países ricos como Australia, están compartiendo sus órdenes de compra con países vecinos en mayor dificultad, por ejemplo las islas de Vanuatu y Kiribati. El AMC de Australia dispone la compra de cinco dosis de la vacuna contra el Covid-19 para cada habitante

El objetivo de controlar la pandemia mediante el acceso equitativo a las vacunas contra la Covid‑19 parece inalcanzable. Son pocas las naciones con la capacidad de autofinanciar esta gigantesca operación de compra.

El proyecto Gavi, la Alianza para las Vacunas, del que forma parte el COVAX[8], ha identificado a 92 países con economías de ingreso bajo y mediano que cumplen los requisitos de esa organización para recibir el apoyo económico en la reserva de las vacunas a través del AMC, compromiso anticipado de mercado.

Una colaboración entre el Serum Institute of India (SII), Gavi y la Fundación Bill y Melinda Gates, anunciada a principios de noviembre ofrece hasta 100 millones de dosis de las vacunas de AstraZeneca o Novavax, cuando éstas estén disponibles, a un valor subsidiado de tan solo US$ 3 por dosis. Estas disposiciones también ofrecen una opción para garantizar dosis adicionales si el COVAX considera que es necesario.

Distintos acuerdos concluidos por separado entre Gavi, la CEPI y AstraZeneca, anunciados en junio, garantizan otros 300 millones de dosis de su vacuna según la información publicada por la Organización Mundial de Salud, OMS en el marco del programa COVAX.

No se conoce con certeza cuántas dosis se requiere por persona.

Todavía no se conoce con certeza cuántas dosis se requiere por persona es probable, que como la mayoría de las vacunas, se requieran al menos dos dosis.

Desafíos en la administración de la Vacuna contra el Covid-19

La dificultad para producir la vacuna a la altura de la demanda, la escasez y la interferencia de actores con intenciones criminosas, no son el único desafío que se presenta en esta generación de vacunas contra el Covid-19. La logística, transporte y almacenamiento de las vacunas con su respectiva cadena de frio, para llevarlas desde la fábrica hasta el paciente implica situaciones sin precedentes.

La vacuna Pfizer-BioNTech debe mantenerse  alrededor de -70 grados Celsius incluida la fase de transporte. Esto es 50 grados Celsius más frío que cualquier otra vacuna que se use actualmente. La farmacéutica Moderna indica que su vacuna se puede almacenar en congeladores regulares como los disponibles normalmente en farmacias; así como, en un refrigerador hasta por 30 días. No obstante a ello, es probable que haya menos dosis de la vacuna de Moderna que la de Pfizer disponibles durante el próximo año.[9]

Todavía quedan muchos otros problemas por resolver. Por ejemplo, la política pública sobre las poblaciones prioritarias, el establecimiento de bases de datos a larga escala para la gestión de las dosis, señalando qué tipo de vacuna, quién, dónde y cuándo se aplicó; así como las campañas de información para persuadir a los ciudadanos de aplicarse las vacunas.

La mayoría de las encuestan indican que menos de un tercio de la población elegiría vacunarse contra el Covid-19.

La mayoría de las encuestan indican que menos de un tercio de la población elegiría vacunarse contra el Covid-19. Según la encuesta de 40dB del periódico El País, realizada en el mes de noviembre, cuatro de cada diez españoles cree que hay una conspiración detrás de las vacunas.[10]

En junio pasado, investigadores del Reino Unido reseñados por The Economist preguntaron a 13.000 personas si, en el caso de una vacuna contra el covid-19 con demostrada eficacia y seguridad, optarían por vacunarse; una cuarta parte de los encuestados dijo que no.[11]

Los datos publicados por el gobierno de Argentina parecen indicar una mejor percepción de la vacuna contra Covid-19. En una encuesta realizada a más de 4.300 integrantes del personal de salud del país, entre los días 12 al 14 de noviembre, el 66 % respondió y afirmó que se aplicaría la vacuna contra el virus SARS-CoV-2 si estuviera disponible hoy, mientras que el 21 % no está seguro y 13% no lo haría.[12]

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