La falsificación de alimentos es una actividad más lucrativa que el comercio de drogas mundial, pues este asciende a solo 400 mil millones de dólares mientras que el fraude de alimentos es un mercado de más de un billón de dólares. Vender aceite de oliva falso no es un plan menor en los grupos mafiosos. El aceite de oliva de alta calidad se vende al mayor hasta 50 dólares el galón, mientras que la fabricación de productos falsos cuesta unos 7 dólares al galón. El problema de los alimentos falsificados pone en riesgo la reputación de la marca “Made in Italy”, por este motivo las autoridades han creado una unidad especial dedicada al fraude alimentario. El alimento falsificado carece de autenticidad ya sea en su conformación y/o en su aspecto. La falsedad puede ser absoluta o parcial y provenir de un proceso complejo de fabricación o de un simple reetiquetado fraudulento. El rubro agroalimentario será clave para la recuperación económica post-pandemia, ya que este sector es responsable de un tercio del Producto Interno Bruto (PIB) mundial. La adecuada tutela por parte de las autoridades será un factor determinante para evitar la infiltración de actividades criminales y grupos de delincuencia organizada transnacional, DOT en el negocio de la alimentación.

Alimentos adulterados, contaminados, con información falsa, inexacta o engañosa en las etiquetas. La comida falsa es más común de lo que muchos creen y es un negocio altamente lucrativo en el que participan empresas de todo tipo. La cadena de producción, procesamiento, transporte y distribución que pone en nuestra mesa los alimentos falsificados es un gran negocio criminal que crea beneficio económico fraudulento en perjuicio del consumidor y de la industria agroalimentaria global.

La falsificación de alimentos es una actividad más lucrativa que el comercio de drogas mundial, pues este asciende a solo 400 mil millones de dólares

La falsificación de alimentos es una actividad más lucrativa que el comercio de drogas mundial, pues este asciende a solo 400 mil millones de dólares mientras que el fraude de alimentos es un mercado de más de un billón de dólares y representa el 10% del comercio mundial de alimentos.[1]

El problema se agrava por la poca atención de las autoridades (y de los interesados) en el control de los alimentos comercializados en el mercado, dejando el peso de la supervisión de esta situación en la autoridad sanitaria local que se basa en normas prudenciales con baja capacidad disuasiva para los grupos criminales pues prevén sanciones leves, no proporcionales ni con el daño a la salud pública ocasionado, ni con la magnitud de la ganancia ilícita obtenida.

En la eurozona, donde se han hecho esfuerzos para contrarrestar este delito las sentencias más drásticas son de uno o dos años de cárcel.[2]

Una operación por parte de los Carabinieri de Italia en el 2017, arrestó a 33 sospechosos en el Clan Piromalli de la mafia Ndràngheta, por la exportación de aceite de oliva extra virgen falso a los Estados Unidos. Fueron confiscados aproximadamente 42.8 millones de dólares en activos. Los cargos presentados contra los sospechosos incluían la asociación mafiosa, intento de asesinato, tráfico de drogas, lavado (sic) de dinero y fraude.

La Ndràngheta es la red criminal más rica y poderosa de Italia, y se cree que los Piromalli son un clan líder dentro de esa organización. Además del tráfico de drogas, las autoridades han detectado que son actores importantes en la agromafia: un elaborado esquema de falsificación de aceite de oliva. 

Según los investigadores, los Piromalli estaban importando aceite de orujo de oliva, un producto de baja calidad que se extrae de la pulpa de fruta ya prensada, al que se agregan solventes químicos para luego etiquetarlo como aceite de oliva extra virgen y exportarlo a los Estados Unidos donde era vendido a través de cadenas minoristas en Nueva York, Boston y Chicago.

Vender aceite de oliva falso no es un plan menor en los grupos mafiosos. El aceite de oliva de alta calidad se vende al mayor hasta 50 dólares el galón, mientras que la fabricación de productos falsos cuesta unos 7 dólares al galón. Según el periodista Tom Mueller “El margen de beneficio puede ser tres veces mejor que el de la cocaína.”[3]

Carabinieri NAS, Italia Falsificación de Alimentos

Carabinieri NAS, Italia

El problema de los alimentos falsificados en Italia pone en riesgo la reputación de la producción del país y la marca “Made in Italy” tan preciada en esta nación, por este motivo las autoridades han creado una unidad especial dedicada al fraude alimentario: Carabinieri NAS (Nuclei Antisofisticazione e Sanità) enfocado en la seguridad de los productos alimentarios.

Falsificación de la marca “Made in Italy”

Made in Italy Falso. Foto Meteoweb Falsificación de Alimentos

Made in Italy Falso. Foto Meteoweb

Hecho en Italia o “Made in Italy” es una marca de prestigio que en muchas ocasiones es utilizada abusivamente por la industria agroalimentaria extranjera, sin respetar la integridad en la producción, ni la proveniencia u origen del producto.

Muchas empresas utilizan palabras, colores, localidades, imágenes, denominaciones y recetas que recuerdan a Italia para el etiquetado, marketing y publicidad de sus productos; cuando en realidad estos no tienen nada que provenga del sistema productivo italiano.

El valor de la falsificación de productos agroalimentarios “Made in Italy” en el mundo se elevó en 2019 a más de 100 mil millones de euros.

El valor de la falsificación de productos agroalimentarios “Made in Italy” en el mundo se elevó en 2019 a más de 100 mil millones de euros con un aumento récord del 70% durante la última década, debido a la piratería internacional. Explotar la falsificación de alimentos le roba trescientos mil puestos de trabajo a Italia.[4]

Los últimos y más llamativos casos de falsificación alimentaria “Made in Italy” incluyen salami, mortadela, quesos tipo robiola, parmesano, burrata y mozzarella, ensaladas, pastas y vinos donde destaca la falsificación del prosecco (denominación de origen protegida, DOC y denominación de origen controlada y garantizada, DOGG).

Original Prosecco DOC y Prosecco DOCG. Foto: Dailymail Falsificación de alimentos

Original Prosecco DOC y Prosecco DOCG. Foto: Dailymail

¿Qué es un alimento falsificado?

 De acuerdo con la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios, COFEPRIS de México, un alimento falsificado es cuando, su naturaleza y composición no corresponden a aquéllas con que se etiqueta, anuncia, expenda o haya sufrido tratamiento que disimula su alteración, se encubran defectos en su proceso o en la calidad sanitaria de las materias primas utilizadas.[5]

Otro concepto tomado del Código de Salud del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social de El Salvador indica que un alimento falsificado, es el que tiene la apariencia y caracteres de un producto legítimo y se denomina como éste sin serlo, o que no procede de sus fabricantes legalmente autorizados.[6]

El alimento falsificado carece de autenticidad ya sea en su conformación y/o en su aspecto. La falsedad puede ser absoluta o parcial.

El alimento falsificado carece de autenticidad ya sea en su conformación y/o en su aspecto. La falsedad puede ser absoluta o parcial y provenir de un proceso complejo de fabricación o de un simple reetiquetado fraudulento.

El fraude alimentario pone en riesgo la salud del consumidor. Por ejemplo, alguien que cree estar comiendo una cosa, en realidad podría estar consumiendo un alergénico. Así mismo, en los productos provenientes de la agromafia se han encontrado sustancias contaminantes lo que presenta un conjunto adicional de riesgos a la salud

En todos los casos, los alimentos falsificados no otorgan garantías fitosanitarias en sus procesos de elaboración y por tanto constituyen un problema de salud pública, además de un delito cuando es tipificado como tal en la jurisdicción del país de elaboración o del mercado donde es comercializado.

Los principales alimentos falsificados más vendidos en el mundo

 A continuación enumeramos los tres principales alimentos falsificados y como detectarlos:

1. Arroz:

Arroz Falso Falsificación de alimentos

Arroz Falso

El arroz “chino” es un sustituto falso del arroz producido artificialmente en Asia, que ha sido encontrado en el mercado de distintos países del continente asiático, incluida india, además de en Latinoamérica. Es fabricado a partir de una mezcla de almidón de papas y batatas con resina plástica para darle forma y consistencia similar a los granos arroz, para luego ser sometidos a un proceso de vaporización donde adquieren el aroma del arroz. Todo esto hace que sea difícil de detectarles a simple vista.

El arroz falsificado carece de valor nutricional y es altamente perjudicial para la salud. Se mantiene duro aún después de ser cocinado y su digestión es difícil. Se ha calculado que comer 3 tazas de este arroz equivalen a la ingesta de una bolsa plástica de tamaño mediano.

Un modo para detectar el arroz falsificado es colocando una pequeña cantidad del mismo sin cocinar, en un vaso con agua fría y agitarlo vigorosamente. Si todo el arroz se hunde en el fondo del vaso, entonces es arroz auténtico. En cambio, si los granos flotan en la superficie, probablemente es arroz falsificado

Es importante acotar que no todo el arroz proveniente de China es falsificado. Por el contrario, China constituye el primer productor de arroz en el mundo y al mismo tiempo el mayor consumidor de este grano.

2. Canela:

Canela Falsa

Canela Falsa

Es común conseguir canela falsificada en los anaqueles ya que es sustituida por un pariente la canela cassia (cinnamomum cassia), procedente del sur de China e Indochina. Esta es muy similar a la auténtica canela ceylam (cinnamomum verumprincipalmente cuando se encuentra en polvo. La cassia es una especia altamente alergénica que es capaz de causar daños severos a la salud.

La diferencia entre la canela verdadera o ceylan y la cassia radica principalmente en su contenido en cumarina, una sustancia que tiene efectos tóxicos para el hígado. Además sus efectos aromáticos pueden generar dolor de cabeza.

La canela ceylán tiene un precio que puede llegar a duplicar el de la cassia y por eso muchas empresas con prácticas industriales poco éticas hacen pasar a una por la otra.

Para detectar la canela falsificada antes de comprarla en el supermercado se debe observar lo indicado en el empaque. Si dice cinnamomun verum, se trata de canela auténtica, si dice cinnamomun aromaticum o es Cinnamomu cassia, es canela falsa.

3. Miel:

Miel de Maple Falsa

Miel de Maple Falsa

La miel de abejas falsa y la miel de maple (también conocido como sirope de arce) falsa ha sido un tema de gran debate. En el mercado se encuentran etiquetadas como mieles muchas sustancias de diversa naturaleza algunas de las cuales son una mezcla de miel con soluciones de glucosa, jarabe de fructuosa, aceite, aditivos químicos y la gran mayoría están diluidas con un contenido de agua. 

Un estudio realizado en 2017 por el Laboratorio de Investigación en Palinología de la Universidad de Texas A&M bajo la dirección de Vaughn Bryant, evaluó 60 marcas de miel de abejas que se comercializan en Estados Unidos en pequeños comercios, grandes superficies, restaurantes y farmacias. Su estudio se centró en analizar la cantidad de polen para determinar la calidad de la miel.[7]

Bryant, afirmó que una miel de abejas que no contenga polen en su composición pierde todas las propiedades nutritivas y saludables. Por esta razón no debería etiquetarse como miel de abejas.

 Los resultados fueron sorprendentes, en el caso de los pequeños comercios el 76% de dichos productos no contenían polen, en los grandes almacenes ese porcentaje fue del 77%, y en farmacias y restaurantes de comida rápida, tipo KFC o McDonald’s, el 100% de los productos examinados no contenía ni rastro de polen.

Se estima que producir 3 libras (aproximadamente un kilogramo y tercio) de miel falsa puede costar alrededor de 1,50 dólar mientras que la misma cantidad de miel de abejas auténtica cuesta más de 10 dólares. Esta diferencia de precios es aún mayor cuando los agregados buscan simular la miel de maple, donde el valor del producto real es más costoso y deja márgenes de ganancias superiores para los falsificadores.

El 70% de la producción mundial de miel de maple es canadiense, lo que representó aproximadamente 370 millones de dólares en 2017.[8] El 90% de la actividad nacional se realiza en Quebec, de allí que se le conozca como el oro líquido de Quebec desde donde el 75% de la producción está destinada a la exportación.[9] 

Para obtener un litro de miel de maple se necesitan 40 litros de savia del árbol de Arce y su precio varia según el grado o robusteza de la miel, por lo que puede variar desde unos 17 dólares a unos 40 dólares el litro.

El precio de la miel es un indicador a considerar para detectar su falsedad. Si el precio es muy bajo puede sospecharse que se trate de miel falsa. En el caso de la miel de maple, por las características del producto no debe ser envasada en plástico por tanto, los productos legítimos se encuentran en vidrio o en envases de lata.

Existen muchos otros productos agroalimentarios falsificados que se comercializan comúnmente y que merecen nuestra atención para próximas entregas. Por ejemplo el licor falso: cervezas y vinos envasados y etiquetados para emular las grandes marcas. La industria del licor ha iniciado a incorporar códigos QR en las botellas y otros mecanismos como APP para escanear y determinar la autenticidad de los productos. 

Es importante considerar que el rubro agroalimentario será clave para la recuperación económica y la estabilidad global en la etapa de emergencia sanitaria por Covid-19 y la post-pandemia, ya que este sector es responsable de un tercio del Producto Interno Bruto (PIB) mundial[10] y ha sido hasta ahora uno de los sectores que mejor se ha mantenido en medio de la contracción económica global.  La adecuada tutela por parte de las autoridades será un factor determinante para evitar la infiltración de actividades criminales y grupos de delincuencia organizada transnacional, DOT en el negocio de la alimentación.

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