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Análisis y Prevención en Criminología Económica

Las Fake News simulan ser noticias, pero tienen una falsedad de origen –la intencionalidad del autor– por eso no pueden ser consideradas noticias informativas, por el contrario son contenidos  “desinformativos”, que distorsionan la realidad. Las más difíciles de identificar son aquellas construidas en una combinación de datos verdaderos y conclusiones falsas, que apuestan a las dificultades de comprensión lectora y análisis audio visual de la audiencia. La estrategia de comunicación que deconstruye una Fake News no debería alimentar la falsa noticia a través de un desmentido que en la mayoría de la veces crea nuevos rumores y termina por aumentar la atención de la audiencia ante la Fake News inicial. La figura del Compliance debe estar en grado de identificar y gestionar los riesgos operativos, legales y reputacionales inherentes a la actividad de su organización y al escenario global actual, incluyendo las Fake News que pueden dar origen a una crisis comunicacional con consecuencias de impacto en la gestión del negocio.

Las mentiras, la información engañosa, los rumores y la falsedad en general han existido siempre.

Pasando por el análisis del lenguaje del cuerpo, la individualización de las microexpresiones, el polígrafo, etc., no han sido pocos los esfuerzos para desenmascarar al mentiroso.

Los estudiosos de ciencias comportamentales históricamente han tratado de comprender como surgen las mentiras, qué lleva a una persona a mentir y cómo puede ser identificada. 

Sin embargo, surge ahora un nuevo problema enmarcado en la globalización, la era de la información, las comunicaciones en red y la mensajería instantánea.

Las Fake News, que así como otros problemas de nuestra contemporaneidad son cuasi estructuradas, anómalas y disruptivas.

Contenido informativo articulado con falsedad que consiste en un contenido pseudoperiodístico y cuyo objetivo es la desinformación.

Las Fake News por definición son un tipo de contenido informativo articulado con falsedad que consiste en un contenido pseudoperiodístico difundido a través de portales de noticias, prensa escrita, radio, televisión y redes sociales y cuyo objetivo es la desinformación.[1]

Aunque algunos analistas traducen el anglicismo Fake News como “Noticias Falsas”, esta inversión en los conceptos nos aleja de la naturaleza y peligrosidad de este tipo de contenidos pues no son Noticia como tal.

Una noticia es una información sobre algo que incluye el hecho, el dato y la noción o conocimiento sobre una materia o sobre un asunto.[2]

Las Fake News simulan ser noticias con noción o conocimiento, pero tienen una falsedad de origen

Las Fake News simulan ser noticias con noción o conocimiento, pero tienen una falsedad de origen –la intencionalidad del autor– que nos lleva a usar el prefijo “Falsas” antecediendo al concepto de Noticias.

De modo que la traducción más correcta para entender una Fake News es: Falsas Noticias.

La intencionalidad del autor de una Fake News es el engaño.

Por eso no pueden ser consideradas noticias informativas, por el contrario son contenidos  “desinformativos”, que distorsionan la realidad, ejercitados con la acción y efecto de procurar la ignorancia y el desconocimiento.

Además las Fake News pueden derivar de distintos motivos que mueven a un actor a ejecutar esta acción o móvil de la intención del autor.

Por ejemplo: Monetizar o percibir ganancia a través de la visualización del contenido.

La intencionalidad del autor puede ser:

  1. Dar origen a disturbios a través mensajes tendentes a inducir movimientos subversivos.
  2. Favorecer o desfavorecer opiniones políticas.
  3. Crear sectas o grupos extremistas a través de ideas y teorías de la conspiración.
  4. Inducir al daño y perjuicio colectivo de grupos vulnerables.
  5. Monetizar o ganar dinero a través de publicidad inserida en la visualización.
  6. Otros motivos particulares del actor.

 

¿Cómo se construye una Fake News?

Fake Checker

Las Fake News como hemos dicho, son contenidos digitales, es decir que pueden construirse en textos, imágenes, videos o cualquier otro formato.

La mayoría se instrumentalizan en todos estos formatos a la vez, para ser difundidas simultáneamente en todas las redes sociales.

Suelen ser textos breves de no más de 280 caracteres (compatible con Twitter) y adaptadas al modelo del “elevator picth” con un tiempo de lectura o visualización que no excede uno o dos minutos. El tiempo que toma un elevador.

Las más difíciles de identificar son aquellas construidas en una combinación de datos verdaderos y conclusiones falsas, que apuestan a las dificultades de comprensión lectora y análisis audio visual de la audiencia.

Lo que da peso al contenido de una Fake News es su viralidad, el alcance de difusión de este contenido en un corto tiempo y que puede ser medido en función de las visualizaciones y descargas.

Aunque tomar en cuenta el número de visualizaciones no es exacto para conocer el número de personas que recibieron la información, es una variable importante a considerar.

Un contenido puede haber sido visualizado más de una vez por una misma persona y al mismo tiempo una sola visualización puede haber involucrado a varios espectadores juntos.

El autor de una Fake News establece preliminarmente una estrategia de marketing digital adecuada a un público y objetivo específico.

Una Fake News bien estructurada no es suficiente. De nada sirve una “gran mentira” si nadie la escucha. Del mismo modo, si una falsa noticia no trasciende en una audiencia a gran escala, pierde peso y queda fácilmente declinada al olvido de internet. Por eso, el autor de una Fake News establece preliminarmente una estrategia de marketing digital adecuada a un público y objetivo específico. Para ello define la audiencia, canal o canales de distribución del contenido digital entre otros aspectos.

La estrategia de marketing digital del actor que llamaremos Fake News Maker, buscará permear la falsa noticia dentro de las redes de contactos, para dispersar la capacidad de identificación de la fuente y al mismo tiempo, darle mayor aceptabilidad en la audiencia, al provenir de una persona, un contacto, con quien se pueda tener un vínculo emotivo.

De este modo cualquiera puede ser utilizado como vehículo de una Fake News, ya sea que la difunda, interprete o que la gire entre sus contactos.

Las Fake News pueden calificarse según:

  1. Potencial de riesgo o peligrosidad (especialmente en grupos vulnerables).
  2. Viralidad en internet.
  3. Objetivo del autor.
Contenido Bloqueado por las Fact-Checkers

Contenido Bloqueado por las Fact-Checkers

Así mismo, se puede usar como referente para el análisis de las Fake News, el criterio para las Fact-Checkers independientes, empleadas por Facebook y enumerados en su sitio oficial,[3] que evalúa contenidos identificados como:

  1. Falso: Las principales afirmaciones del contenido informan hechos inexactos. Esto generalmente corresponde a las calificaciones de «Falso» o «Casi completamente falso» en los sitios de verificación de hechos.
  2. Parcialmente falso: las declaraciones en el contenido son en parte correctas y en parte inexactas, o el reclamo principal es engañoso o incompleto.
  3. Verdadero: Las principales afirmaciones del contenido informan hechos exactos. Esto generalmente corresponde a las calificaciones de «Verdadero» o «Casi completamente cierto» en los sitios de verificación de hechos.
  4. Título falso: Los reclamos principales del contenido del artículo son ciertos, pero el reclamo principal dentro del título informa hechos inexactos.
  5. No aplicable: hay una declaración en el contenido que no se puede verificar, era cierta en el momento en que se escribió o proviene de un sitio web o página cuyo objetivo principal es expresar la opinión o el programa de una figura política.
  6. Sátira: el contenido fue publicado por una página o dominio utilizado por una publicación satírica conocida, o una persona razonable puede entender que es un contenido irónico o humorístico con un mensaje social. Sin embargo, puede ser necesario un contexto adicional.
  7. Opinión: el contenido apoya ideas y saca conclusiones basadas en la interpretación de hechos y datos y comunica al público los pensamientos del autor o colaborador sobre un evento o tema. Las opiniones expresadas pueden incluir citas o hechos informados, pero se centran en los pensamientos, preferencias y conclusiones personales del autor. La categoría puede incluir editoriales, declaraciones de apoyo u otro contenido indicado en el título como «opiniones», editado por un columnista / columnista en particular o compartido por un sitio web o página principalmente con el propósito de expresar opiniones y objetivos de figuras públicas. tanques, ONG y empresas.
  8. Generador de engaños: sitios web que permiten a los usuarios crear «engaños» para compartir en las redes sociales.
  9. No evaluado: este es el estado predeterminado antes de que se verifique el contenido o en caso de que la URL esté dañada. Si el estado asignado al artículo sigue siendo este (o si la evaluación se devuelve a ese estado después de que se haya indicado otro), esto significa que, según la evaluación que haya recibido, nuestra intervención no es necesaria.

 

¿Cómo se deconstruye una Fake News?

 

Para resolver un problema complejo se debe abordar desde la complejidad es lo que se conoce como Ley de Ashby:

«Sólo la variedad absorbe la variedad».

Aplicando este principio del padre de la cibernética moderna, que explica que cualquier sistema complejo debe tener un cierto nivel de variedad interna (otra palabra para nombrar la complejidad), para ser capaz de funcionar y adaptarse dentro de su entorno, se entiende consecuentemente que los sistemas de control deben ejercer una variedad requerida mayor a la del sistema controlado.[4]

Es así que un buen inicio para la adecuada deconstrucción de una Fake News es la identificación de los elementos bajo el cual fue construida.

Ese diagnóstico inicial servirá para establecer un programa comunicacional suficientemente complejo, con una variedad requerida mayor y que sea tendente a revertir los efectos de la Fake News.

Es posible que el interesado, puede ejercer el Derecho al Olvido, la cancelación de la información o la des-indexación de contenidos en motores de búsqueda como Google.

Cuando las falsas noticias involucran datos personales entendidos estos como: “Toda información sobre una persona física identificada o identificable”. Según el artículo 4.1 del Reglamento General de Protección de Datos (en adelante RGPD), y en los considerandos 26, 28 a 30, 34 y 35. Es posible que el interesado, pueda ejercer el Derecho al Olvido, la cancelación de la información o la des-indexación de contenidos en motores de búsqueda como Google.

Reglamento General de Protección de Datos

Reglamento General de Protección de Datos

Si bien el RGPD es una normativa europea para tutelar la protección de datos en los Estados miembros de la Unión, ejercida a través de las autoridades garantes locales en cada país o Data Protection Authority (DPA), con las cuales se puede activar una señalación o solicitar el ejercicio de un derecho del interesado; no se excluye la posibilidad de recurrir directamente al responsable del tratamiento, por ejemplo: Facebook, Instagram, Twitter, Google o cualquier otro.

Puede ser de su interés: ¿Código de Ética o de Estética?

Estos gigantes del internet han incluido en sus contractos de servicios y política de privacidad, aceptada por el usuario con un click para acceder por primera vez al servicio; los elementos conducentes al cumplimiento de esta importante normativa europea conocida como RGPD y que siguen siendo igualmente aplicables fuera de la Unión Europea, cuando las empresas desde el extranjero, observen el comportamiento de las personas en la Unión Europea, quienes podrán acudir a la DPA de su país de origen.

Además aunque el lugar donde sean tratados los datos personales no forme parte de la Unión Europea y no involucre a personas de esta, aún allí rige el principio de auto-regulación ante las obligaciones establecidas en su propia política de privacidad y contrato de servicios por lo cual estos derechos pueden ser ejercidos.

 

Las Personas Expuestas Políticamente (PEP) no pueden reclamar que sean suprimidas las informaciones cuando estas sean de interés público.

Sin embargo, el Derecho al Olvido no es universal. Es decir, se tutela también el derecho a la libertad de información y el interés público superior, por lo tanto, las Personas Expuestas Políticamente (PEP) no pueden reclamar que sean suprimidas las informaciones cuando estas sean de interés público, en el respeto al proceso democrático, pues solo de este modo los electores estarían informados sobre las opiniones y posiciones de los candidatos y gobernantes.

Las organizaciones, empresas e instituciones de gobierno pueden ejercer otro tipo de acciones legales para defenderse ante las Fake News, según el ordenamiento jurídico aplicable. Para ello es necesario un acompañamiento legal especializado antes, durante y después de la estrategia de comunicación.

La estrategia de comunicación que deconstruye una Fake News no debería alimentar la falsa noticia a través de un desmentido que en la mayoría de la veces crea nuevos rumores y termina por aumentar la atención de la audiencia ante la Fake News inicial, incluidos aquellos que no tenían previo conocimiento de la situación.

Paradójicamente desmentir una Fake News aumenta el círculo de sospechas ya que para algunos internautas, especialmente aquellos fascinados por las teorías de la conspiración, la desmentida demuestra que hay algo oculto.

La estrategia de comunicación de una empresa u organización en mérito al riesgo reputacional, debe ser realizada por un experto en marketing digital, capaz de instrumentalizar una campaña que neutralice y revierta la situación iniciada con la Fake News.

Es importante recordar que el proceso de decostrucción de una Fake News deberá acompañarse de asesoría legal especializada para tutelar a los interesados, antes, durante y después de cualquier iniciativa de marketing.

Existe además la posibilidad de señalar la Fake News ante las organizaciones conocidas como Fake Chekers.

Existe además la posibilidad de señalar la Fake News ante las organizaciones conocidas como Fact Chekers, generalmente medios de comunicación que se dedican exclusivamente a la verificación de hechos, sobre todo en Internet y que la mayoría de las veces trabajan como aliados de medios informativos y grupos periodísticos tradicionales.

Las Fact Chekers certificadas e independientes que cuentan con el aval de la Fact-Checking Network (IFCN), división del Instituto Poynter, son las más confiables pues cuentan con una metodología transparente y defienden su carácter apolítico, además de disponer de recursos financieros y humanos para operar globalmente.

 Proyecto África Chect

 Proyecto África Chect

Un ejemplo de ello es la iniciativa “What’s Crap on WhatsApp”, el proyecto de África Check que ganó los US$50 mil del Fact Forward Fund 2019, durante la Sexta Conferencia Global Fact.

Con este proyecto se buscó que los sudafricanos tuvieran acceso a producir y repartir dentro de grupos de WhatsApp pequeños archivos de audios, “appcasts”, en los que, utilizando solo sus voces, desconstruirán las Fake News que se hubieran viralizado en la app de mensajes[5].

La International Fact-Checking Network (IFCN) anunció el lanzamiento de un chatbot en WhatsApp para desmentir las Fake News sobre el Covid-19.

De igual modo, la International Fact-Checking Network (IFCN) anunció el lanzamiento de un chatbot en WhatsApp para desmentir las Fake News sobre el Covid-19, elaborado a partir de más de 80 verificadores independientes en 74 países, que al momento habrían han identificado más de 4.000 Fake News relacionados con el coronavirus.[6] 

Para interactuar con el bot de IFCN los usuarios deberán guardar en sus contactos el número +1 (727) 2912606 y escribir un mensaje con la palabra hi (hola, en inglés) para iniciar el bot.

Allí puede consultarse información o verificar la veracidad de los contenidos.

La plataforma WhatApps es la más susceptible de ser utilizada como vehículo para la difusión de Fake News, debido a que los mensajes son encriptados end-to-end, por lo que no pueden ser interceptados y analizados por los algoritmos y bot o inteligencia artificial que se emplean en otras plataformas.

Los bot instalados en las redes sociales como Facebook, Instagram y Twitter, entre otras; están diseñados para leer o visualizar los contenidos y así detectar publicaciones adversas a las reglas de uso de las redes sociales, bloqueándolos al ser detectados.

Además los bot identifican las Fake News para suprimirlas automáticamente de las búsquedas y noticias, suspendiendo también la monetización de estos contenidos, todo lo cual disminuye su viralización.

Aunque los bot realizan estas tareas en autonomía, sin ayuda de humanos, las FakeChekers disponen también de personas que interpretan y contextualizan los contenidos detectados por los bot, en base a una metodología de trabajo.

 

De las Fake News a las Hate News.

De las Fake News a las Hate News.

Paralelamente a la proliferación de las Fake News, están surgiendo cada vez con mayor frecuencia las Hate News, contenidos que incitan al odio y la violencia en la red.

A propósito de este argumento el Wall Street Journal’s publicó un artículo titulado:

Las empresas arrojan a los usuarios nazis para proteger su reputación”[7], que fue analizado acuciosamente por Andrea Bonime-Blanc, chief executive officer de GEC Risk Advisory,[8] del cual se cita:

«… clientes, que pueden presentar un reclamo por discriminación si su servicio se cae.”

“..las firmas tecnológicas están siendo impulsadas cada vez más a buscar nuevos algoritmos y otros métodos para prevenir la propagación del discurso de odio y la incitación en primer lugar, comparándolo con lo que hacen las compañías globales para cumplir con las leyes contra el soborno, el lavado de dinero y corrupción.”

…»Algunas compañías tecnológicas pueden sentir que este es el único camino a seguir, dado el riesgo exponencial al que las compañías tecnológicas están sujetas, al permitir que tales grupos marginales propaguen la violencia y el odio

Las empresas de tecnología y sus líderes, se encuentran atrapados, enfrentando la libertad de expresión y la democracia contra censura y autoritarismo

En respuesta a esta situación Bonime-Blanc, expresa que las empresas de tecnología y sus líderes, se encuentran atrapados en el centro de uno de los problemas críticos de riesgo geopolítico de nuestro tiempo, enfrentando la libertad de expresión y la democracia contra censura y autoritarismo, ante esto recomienda lo siguiente:

  1. Comprenda cuáles son sus riesgos de reputación y coloque ese análisis sobre su marco de riesgo crítico. Conozca a sus principales interesados ​​y atiéndalos: su reputación y su riesgo de reputación se ven directamente afectados.
  2. La sostenibilidad triunfa a corto plazo: manténgase fiel a los valores centrales de su organización, incluso cuando sea difícil hacerlo.
  3. Sé un líder iluminado y responsable y no cedas a ser superficial o irresponsable en un momento tan tenso e importante.
  4. Vivimos en tiempos difíciles que ofrecen lo que parecen ser muchos más riesgos que oportunidades, pero me gusta decir que con cada riesgo hay una oportunidad: solo hay que buscarlos y ser persistente y resistente en el proceso.

 

¿Porqué las Fake News son tan importantes para el Compliance?

 

La figura del Compliance debe estar en grado de identificar y gestionar los riesgos operativos, legales y reputacionales inherentes a la actividad de su organización y al escenario global actual, incluyendo las Fake News que pueden dar origen a una crisis comunicacional con consecuencias de impacto en la gestión del negocio.

Así mismo, considerando que las tareas del Compliance muchas veces incluyen la recopilación de información pertinente, necesaria, útil y conducente a establecer negocios lícitos, previniendo las actividades con capitales de origen ilícito; estas informaciones deben proceder de fuentes verificadas y verificables, evitando acuradamente servirse de Fake News durante sus procesos de Enhanced Due Diligence (EDD).

Cada Compliance Officer en el ámbito de sus propias actividades, según el alcance de sus funciones y el sector en que se ocupa, estará expuesto en mayor o menor grado a situaciones como las Fake News, por lo tanto queda a criterio de cada uno, el valor o importancia que estas tengan en su agenda.

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