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Análisis y Prevención en Criminología Económica

Hace años ya que venimos usando la categoría lingüística del delincuente de cuello blanco para referirnos en Criminología a delitos realizados por personas de estatus socio económico medio-alto, en ejercicio de sus actividades profesionales, especialmente relacionado a fraudes, evasión fiscal, competencia desleal y delitos contra el libre comercio. Sin embargo, con el pasar del tiempo y la complejidad de los nuevos escenarios globales, así como el nuevo ámbito de operación del delincuente bajo estructuras organizadas, posiblemente el mismo Edwin Sutherland quien en 1946 publicó su disertación bajo el título “The White Collar Criminal”, ahora buscaría instancias de referencia que superen la cualidad de aquella simple camisa blanca de cuello ejecutivo.

Sin duda alguna, Sutherland fue un gran innovador a su tiempo, y de allí que hoy le tomemos como inspiración para formular un nuevo avatar de delincuente, ante las consideraciones de las nuevas tendencias criminales. La expresión francesa “Prêt à Porter”, traducida al castellano significa “a la medida”, y se utiliza en la industria de la moda, para referirse prendas bajo diseño de alta costura, pero que se repiten o reproducen en serie, con diferentes calidades y precios, siguiendo patrones y cortes de firmas de lujo y prestigio. Los nuevos delincuentes prêt à porter, tienen un perfil ocupacional que les distingue y supera en creces, a su predecesor de cuello blanco.

Estos delincuentes hacen operaciones de gestión patrimonial de las grandes organizaciones delictivas. Se encargan de separar el dinero ilícito de la fuente criminal que le da origen, para poder a disposición de los jefes de las organizaciones, el fruto de sus ganancias para su uso y disfrute, libre de persecución criminal. Para ello, son creativos e innovadores en la formulación de negocios, inversiones y vehículos jurídicos.

Su motivación para delinquir es maximizar ganancias, por lo que el animus lucrandi, se exalta en el animus negociallis

El estatus socio-económico de este delincuente es directamente proporcional a la capacidad económica de la organización que atiende, en una relación ganar-ganar. En consecuencia, puede llegar a acumular riqueza en gran proporción. Su motivación para delinquir es maximizar ganancias, por lo que el animus lucrandi, se exalta en el animus negociallis[1], aplicando todo su ingenio para obtener resultados ambiciosos al paso que evade los controles locales e internacionales.

Entre sus características psicológicas se puede distinguir por las extremas ansias de superación, ambición y codicia, además de su alta capacidad de planeación, persistencia y confianza en sí mismo. Podríamos tomar como referencia para explicar al delincuente prêt à porter, un modelo tomado al perfil psicológico del famoso inversor o trader Jordan Belfort, a partir de su autobiografía titulada “El Lobo de Wall Street”[1], quien para el doctor Benigno Horna, ejemplifica el perfil psicológico real de un trader o vendedor[2], que variará dependiendo de su edad.

Primera etapa: De 18 a 28 años.

  • Trabajarán para otros y serán muy agresivos y tenaces.
  • Más que el dinero les motivará la competitividad.
  • Su formación académica pasará a segundo plano y será sustituida por la comunicación, en la que serán grandes maestros.
  • La ambición de poseer objetos y personas les llevará a vivir por encima de sus posibilidades.
  • Arriesgados, violentos, impulsivos y bastante psicópatas, ya que desprecian a todos los que perciben inferiores.
  • Algunos de ellos, los más belicosos, no tendrán escrúpulos y destruirán a sus semejantes por el logro de sus intereses.
  • Adorarán ganar dinero y, por tanto, las comisiones serán una parte muy importante de sus ingresos.
  • Odiarán perder y presumirán constantemente de sus logros, porque creerán que, de esta manera, impresionarán a los demás.
  • Les atraerá el peligro y estarán jugando siempre al límite.
  • Para liberar la tensión y los dolores de espalda, en muchos casos, el alcohol y otras drogas, estarán dentro de su menú diario, condimentado con el sexo sin límites y la adrenalina producida por sus creencias, de que todo en esta vida tiene un precio.
  • La mayoría de las veces serán grandes resentidos y cambiarán de humor constantemente.
  • Después de un gran grito con violencia, a los pocos segundos sonreirán como si nada hubiese pasado.
  • No perdonarán que alguien se meta con sus amigos o su familia.
  • Les atraerá la venganza a posteriori y el odio, los cuales resultarán compañía habitual.

Segunda Etapa: 29 a 35 años

  • Seguirán trabajando para otros y otros ya trabajarán para ellos.
  • El dinero y el poder seguirán siendo su esclavitud consentida y tendrán que aprender que la información es dinero en movimiento y asimilar que es la herramienta de las herramientas, junto con el conocimiento del producto y de su mercado.
  • Los pocos que quedarán de los que empezaron, habrán estudiado y utilizarán estrategias para tener una gran fortaleza que les permita superar los obstáculos que se les presentarán.
  • Dejarán de pelearse con sus antiguos enemigos, haciendo pactos impensables años atrás, sustituyendo la confianza por el miedo y la violencia tamizada.

 

Aunque el doctor Benigno Horna expone también un declive en las tendencias psicopáticas superados los 36 años de edad, hemos mantenido en relieve las dos primeras etapas del perfil psicológico para conservar la esencia criminal de las ambiciones económicas de este personaje que mejor se adaptan al delincuente prêt à porter.

Su carrera criminal no se verá cercenada por la cárcel.

En caso de hallársele responsable penalmente de algún delito que le acarre como consecuencia una pena privativa de libertad, su carrera criminal no se verá cercenada por la cárcel.

El delincuente prêt à porter es proclive a cometer actos contra la libertad de comercio, monopolio y oligopolio, transferencia de precios con fines de evasión de impuesto y ganancias de exabruptos, ganancias súbitas y especulativas, negocios con información privilegiada y confidencial y otras conductas que atentan la ética empresarial; fraudes financieros; estafas colectivas; delitos cibernéticos; corrupción de funcionarios públicos y corrupción de empleados privados; manipulación contable y fraude corporativo; delitos tributarios; gestión legitimación de capitales de origen ilícito de organizaciones criminales y auto-legitimación de capitales de sus propias ganancias.

En caso de hallársele responsable penalmente de algún delito que le acarre como consecuencia una pena privativa de libertad, su carrera criminal no se verá cercenada por la cárcel, pues seguirán dirigiendo sus operaciones con el uso de medios informáticos y de comunicación; por lo tanto, la sanción con mayor carácter disuasivo para este perfil criminal es la confiscación de bienes y la extinción de dominio sobre su patrimonio.

[1] Ramírez Monagas, Bayardo. 2005. El Estado Paralelo, Solo Negocios. Una Visión Total. Bid & Co. Editor, Caracas, Venezuela.

[1] Belfort, Jordan. 2013: El Lobo de Wall Street. Editorial Alienta.

[1] La nota de prensa que hace referencia al estudio del Dr. Doctor Benigno Horna, Supervisor Académico de Terapia Integral MHRP de la Facultad de Psicología de la Bircham International University (BIU), compara el perfil psicológico real de un trader o vendedor, con la actuación del protagonista de la película titulada al igual que el libro “El Lobo de Wall Street”. http://www.esquire.es/blogs/corten/el-lobo-de-wall-street-el-perfil-psicologico-del-trader-o-comercial

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