editorial@ethicalenthis.com

Análisis y Prevención en Criminología Económica

El Cártel de Sinaloa es un nuevo tipo de organización criminal, asemeja a las multinacionales legales que actúan en la globalización usando una amplia red de contactos y concesiones. Las autoridades señalan que el mando visible de esta organización ha sido Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, pero algunos conocedores de la materia, podrían en duda su auténtico liderazgo como CEO de la multinacional del crimen más grande de la historia presente. El mercado de las drogas es una economía de redes. Los corredores de nivel medio son fundamentales. Se ubican en el centro de la red de tráfico de drogas y funcionan como una cámara de compensación para el mercado. Es el “punto de conexión vital”. El “nodo central”.

El Cártel de Sinaloa es la corporación de Delincuencia Organizada Transnacional (DOT) más grande de los últimos años.

Su presencia se extiende a tres continentes. de allí que “El Chapo Guzmán” sea considerado el “Capo de los Capos”, el mayor jefe del Narcotráfico (SIC).

Pero, ¿Es realmente “El Chapo Guzmán” quien comanda las operaciones del Cártel de Sinaloa?; ¿Porqué esta organización no se desplomó cuando “El Chapo” terminó en la cárcel?

Una cosa es cierta. El Cártel de Sinaloa es un nuevo tipo de organización criminal.

Su operatividad asemeja a las multinacionales legales que actúan en la globalización, usando una amplia red de contactos y concesiones en las distintas localidades, con una diversificación de productos hacia nuevos mercados.

El Cártel de Sinaloa ha logrado expandirse produciendo y traficando distintos tipos de drogas a la vez que ha accedido a otros mercados ilícitos como el tráfico de inmigrantes, tráfico de personas, extorsión, secuestro, entre otros delitos.

No es un grupo de narcotraficantes (SIC), es una estructura sofisticada de Delincuencia Organizada Transnacional (DOT).

El Cártel de Sinaloa

                                                                                                                                                                       Fuente lmneuquen.com

Las autoridades estadounidenses señalan que el mando visible de esta organización ha sido Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, quien actualmente se encuentra en la penitenciaría administrativa de máxima seguridad de Florence, Colorado (EE.UU), mejor conocida por sus siglas en inglés de ADX, el «Alcatraz de las Rocosas[1]«.

Desde esta cárcel “El Chapo Guzmán se vería impedido a dirigir el Cártel de Sinaloa, situación que sin embargo, no ha mermado la capacidad operativa de la organización y según algunos conocedores de la materia, podrían en duda su auténtico liderazgo como CEO de la multinacional del crimen más grande de la historia presente.

“El Chapo Guzmán” no era el verdadero jefe supremo del Cártel de Sinaloa, por el contrario, era solo una persona expuesta como escudo humano para encubrir al verdadero líder.

Según la periodista mexicana Anabel Hernández, quien ha investigado ampliamente la situación del tráfico de drogas en su país, “El Chapo Guzmán” no era el verdadero jefe supremo del Cártel de Sinaloa, por el contrario, él era solo una persona expuesta como “escudo humano” para encubrir al verdadero líder en la jerarquía de la organización, y quien la dirige todavía hoy: Ismael “El Mayo” Zambada[2].

Hernández, ha publicado un libro titulado “El Traidor”, con relatos provenientes del hijo del “Mayo Zambada” quien asegura que el Cártel de Sinaloa ha estado dirigido por su padre en los últimos 40 años.

“El Mayo Zambada” es un hombre de unos 70 años, que ha dedicado más de la mitad de su vida al tráfico de drogas.

Lleva un estilo de vida moderado, manteniendo un “perfil bajo”, que le permite no llamar la atención de los medios de comunicación.

En toda su carrera criminal nunca ha pisado la cárcel.

Además de dirigir el Cártel de Sinaloa, “El Mayo Zambada”, posee una amplia gama de empresas “legales” que actúan legítimamente en México, en distintos sectores de la economía y muchas de las cuales tendrían contratos vigentes con el gobierno para el suministro de diversos bienes y servicios al Estado Mexicano.

La periodista Hernández asegura que un factor clave en el crecimiento y expansión del Cártel de Sinaloa fue un acuerdo entre “El Chapo Guzmán” y la DEA, según el cual las autoridades estadounidenses obtendrían información sobre lideres de cárteles rivales para capturarles y a cambio, dejarían operar a “El Chapo Guzmán”.

Afirma, que este era un acuerdo “redondo” para “El Chapo”, que sacaba fuera del juego a sus oponentes y le dejaba el escenario libre. Ampliando significativamente su libertad de acción

Pero este acuerdo no pretendía sumarle poder a “El Chapo Guzmán”.

Este sería solo un intermediario que actuaba en nombre del Cártel de Sinaloa, permitiendo que Ismael “el Mayo Zambada” continuara en la sombra.

El Mayo Zambada y El Chapo Guzmán

El Mayo Zambada y El Chapo Guzmán

Este fue uno de los argumentos de los abogados defensores de “El Chapo Guzmán”, y según el New York Times, en 2018 durante el juicio en Brooklyn, Estados Unidos, los fiscales reconocieron que a lo largo de los años un puñado de informantes confidenciales habían contradicho esa información, afirmando que a pesar de su reputación puede que Guzmán no haya estado a cargo de su propia organización.[3]

“El Chapo” de ningún modo podría haber liderado por si solo un imperio transnacional, con presencia en casi un setenta por ciento (70%) del planeta… Esto solo habría sido posible gracias a que el “Mayo Zambada” era su jefe.

Según narra Hernández, “El Chapo Guzmán” era un hombre indisciplinado, consumidor de drogas, violento y sin autocontrol; que además carecía de una formación escolar mínima, prácticamente analfabeta, al punto que debía pedir ayuda a otros para escribirle cartas a sus amantes.

Por tanto, “El Chapo” de ningún modo podría haber liderado por si solo un imperio transnacional, con presencia en casi un setenta por ciento (70%) del planeta; como lo es el Cártel de Sinaloa.

Esto solo habría sido posible gracias a que el “Mayo Zambada” era su jefe y el cerebro del negocio.

Uno de los puntos más controversiales en su libro “El Traidor” refiere a las quejas del “Mayo Zambada” por verse forzado a pagar una nomina millonaria de altos funcionarios del gobierno mexicano, al punto de exclamar:

“¡Pero yo trabajo para el gobierno!, ¡Tengo que traficar para mantenerlos![4]

Este contexto corrupto y permisivo sería más importante para la viabilidad del Cártel, que los personajes como “El Chapo”.

Una cosa que destaca en la perspectiva de Anabel Hernández, es que estos personajes no son poderosos por si solos, acumulan poder a través de la red de contactosnetworking– que gestionan, y que les respalda, conecta y sostiene.

Esto coincide con lo explicado por el reportero de The Economist Tom Wainwright y corresponsal para México, en su libro “Narconomics: cómo administrar un cartel de drogas”, quien ha analizado el tráfico de drogas desde la teoría económica y de negocios.

Observando la dinámica del negocio se comprende que el actor que acumula mayor poder dentro de la estructura de Delincuencia Organizada Transnacional, (DOT) no es aquel que se encuentra en la cúspide de la pirámide jerárquica, es más, la mayoría de estas organizaciones modernas en el S.XXI, ni siquiera tienen tal jerarquía.

Quien acumula mayor poder es quien tiene más alto nivel de “intermediación central”, convirtiéndose en el vector de poder en la organización.

Quien acumula mayor poder es quien tiene mas alto nivel de “intermediación central”, convirtiéndose en el vector de poder en la organización.

El mercado de las drogas es una economía de redes.

En la economía de redes, cada jugador trata solo con personas que forman parte de su red, ya sea la familia, los amigos, los vecinos o antiguos clientes, en vez de formar parte de un mercado abierto.

Y como la ilegalidad del producto conlleva que las partes (compradores y vendedores) hagan acuerdos fuera de los protocolos del libre mercado como contratos, etc., en realidad no existe un mercado abierto para los traficantes de drogas[5].

Los grupos de Delincuencia Organizada Transnacional (DOT) son estructuras “nodales”, más que piramidales o jerárquicas.

Para explicar esto, Tom Wainwright cita un análisis de la Princeton University sobre la economía de redes aplicada a las relaciones entre las familias renacentistas de Florencia, Italia; con la familia Medici al centro y una serie de otras familias importantes más o menos periféricas.

De este modo, las relaciones de poder en este esquema del Renacimiento se fundamentaban en las conexiones, las cuales se mantenían principalmente a través de nexos matrimoniales.

Fuente: Economics: Cómo administar un cártel de drogas.

Fuente: Economics: Cómo administar un cártel de drogas.

Esto pareciera ocurrir también en las redes de la Delincuencia Organizada Transnacional (DOT), quienes utilizan los vínculos parentales para expandirse.

Por ejemplo, la hija de “El Chapo Guzmán”, Alejandrina Guzmán se casó con Edgar Cázares, quien es señalado como sobrino de Blanca Margarita Cázares Salazar, a quien la DEA identifica como la líder de la red de legitimación de capitales/ lavado de dinero del Cártel de Sinaloa, a quien algunos medios locales llaman “La emperatriz del Narco.[6]

Las redes de Delincuencia Organizada Transnacional (DOT) tienen a privilegiar los vínculos entre familiares y entre personas de la misma nacionalidad e incluso región.

Wainwright agrega que esto probablemente no se debe a razones “raciales”, ni discriminatorias en si mismas; sino a la capacidad de ejercer fuerza y amenazas sobre aquellos que son “conocidos” y de quienes se sabe con mayor certeza, donde están sus afectos, para ser utilizados como medio de extorción en caso de eventuales traiciones.

Es decir, ante la ausencia de los contratos laborales que solamente son viables en empresas legales; los grupos criminales recurren a la amenaza y la extorsión de las familias, como medio para hacer cumplir los acuerdos de trabajo.

Es por esto que cuando se identifica una nueva red, se suele conseguir que la mayoría de sus miembros son de una misma localidad, por ejemplo “colombianos”, “marroquíes”, etc; y algunos de estos están emparentados.

 

Y en el tráfico de drogas, ¿Quién es el actor fundamental?

 

Observando el negocio del tráfico de drogas desde la economía de redes, entonces ¿quién es el actor fundamental?.

El enfoque más sencillo sugiere que el distribuidor callejero es el jugador más importante pues cuenta con el mayor número de conexiones.

Sin embargo, según Wainwright, existen otros “nodos” más valiosos.

Aquellos que están en la cúspide de la cadena, que aunque conocen a menos gente (quizá traten con un grupo pequeño de comandantes), pero a través de estos contactos están vinculados con toda la red.

Sacarlos del juego implica afectar a todos los de abajo.

Agrega Wainwright, que pese a que imaginamos las redes de narcotráfico (SIC) como una especie de árbol genealógico, con un conjunto de importadores poderosos en la cúspide, quienes se extienden de manera gradual hacia fuera a un ejercito de modestos soldados rasos en la base; sin embargo, la realidad podría ser muy distinta.

En un estudio del Ministerio del Interior británico, llevado a cabo con 51 narcotraficantes (SIC) convictos, los investigadores reconstruyeron un mapa de la red del negocio del tráfico de drogas en el Reino Unido, encontrando que la red de tráfico de sustancias ilícitas en la Gran Bretaña tenía una forma similar a un reloj de arena.

En lo más alto estaban los importadores más fuertes y especializados que introducían los grandes cargamentos de drogas, 100 kilos o más.

El grupo sucesivo resultó ser el más interesante.

Una serie de intermediaros, aún mayoristas, que atienden un mercado más diversificado, recibiendo productos de más de un importador.

A estos individuos los denominaron “narco-corredor de multi-productos.”

Contrariamente de los sujetos por arriba en la cadena, que tienden a focalizarse en una sola droga, estos actores trafican con una gama más amplia de sustancias ilícitas que sumadas pueden significar cantidades muy importantes.

Forma de reloj de arena

Forma de reloj de arena

Estos corredores de nivel medio son fundamentales.

Se ubican en el centro de la red de tráfico de drogas y funcionan como una cámara de compensación para el mercado.

Es el “punto de conexión vital”. El “nodo central”.

Aunque en una primera mirada puedan tener menos conexiones de primer grado.

Los intermediarios son las personas mejor conectadas del negocio de las drogas.

Tienen conexiones de primer grado entre los macro-mayoristas y los minoristas; y conexiones de segundo grado con absolutamente toda la red.

En este grupo es donde se “fija” el precio de mercado para las distintas drogas ilícitas y se experimenta el mayor salto entre el precio de producción y el precio de venta al por menor.

Según agrega Wainwright, en los Estados Unidos por ejemplo, cuando la cocaína proveniente de los cárteles colombianos es consignada a los intermediarios locales, el precio de un kilo se dispara desde los 19 mil 500 dólares iniciales a los 78 mil dólares.

Si se quiere desarticular un grupo de DOT, es importante determinar los actores que tienen el más alto nivel de “intermediación central” en la red.

De este modo, si se quiere actuar para desarticular un grupo de Delincuencia Organizada Transnacional (DOT), es importante determinar cual o cuales son los actores que tienen el más alto nivel de “intermediación central” en la red, observando con atención cada “nodo”, termino que los académicos emplean para comprender la economía de red, en lugar de cada “capo”.

Es decir, se debe prestar especial atención al modo en que un actor puede usar sus conexiones.

Un alto nivel de “intermediación central” se calcula al observar en la red, que tan frecuente se sitúa un “nodo” en el camino más corto entre otros dos “nodos”.

Así pues, aquellos con escasa “intermediación central” son tan poco relevantes para la organización, que si desaparecieran, nadie se daría cuenta.

Los economistas también miden la “centralidad” de un “nodo” en un red tomando en cuenta cuántas conexiones tiene cada una de estas conexiones o “nodos”, y así sucesivamente.

Es decir, si un individuo tiene 10 contactos y otro tiene 100, pareciera en un primer instante que el que tiene 100 está mejor conectado; pero si entre los 10 contactos del primer individuo están Donald Trump, Elon Musk y Shakira, es posible que en realidad, el primer individuo este mejor conectado que el segundo.

La “centralidad” de un “nodo” está relacionada con su nivel de influencia en la red.

Un grupo de Delincuencia Organizada Transnacional (DOT) puede tener docenas de miembros importantes, conocidos como “capos” en el argot del narcotráfico (SIC) o “nodos”.

Los actores centrales serán los más influyentes, con la capacidad de acumular poder y actuar como un vector de peso y fuerza determinante en la red.

Comprender las modernas estructuras de la Delincuencia Organizada Transnacional (DOT) lleva a admitir la hipótesis de como “El Chapo Guzmán”, siendo solo un intermediario, fue considerado por las autoridades como un “nodo” central en el Cártel de Sinaloa.

Y así mismo, explica porqué el Cártel apenas resintió su salida del juego, pues en estas organizaciones no personalistas, cualquiera puede ser sustituible.

 

[1] https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-49051852

[2] https://www.infobae.com/america/mexico/2019/05/03/el-verdadero-jefe-supremo-es-no-es-el-chapo-guzman-sino-el-mayo-anabel-hernandez-periodista-especializada-en-narcotrafico/

[3] https://www.nytimes.com/es/2018/06/29/espanol/chapo-cartel-sinaloa-juicio.html

[4 https://www.youtube.com/watch?v=wcBK_KA4IEw

[5] WAINWRIGHT, Tom (2018), Narconomics: Cómo administrar un cártel de drogas. Editorial Debate

[6] https://www.eluniversal.com.mx/estados/alejandrina-hija-de-el-chapo-empresaria-y-medico-cirujana-cuya-boda-cimbro-sinaloa#:~:text=Alejandrina%20Giselle%20Guzm%C3%A1n%20Salazar%2C%20hija,capital%20de%20Sinaloa%20fue%20cerrada.