editorial@ethicalenthis.com

Análisis y Prevención en Criminología Económica

Hacer comercio exterior implica considerar factores legales, contables/administrativos, logísticos, económicos/financieros, en definitiva, hacer un adecuado Due Diligence parece lo apropiado. la debida diligencia no puede reducirse a la sola comprobación de la solvencia crediticia de nuestro socio y su capacidad financiera, eso sería un grave error de entrada, pues los aspectos sensibles a analizar son muchos más. Es importante analizar la calidad de gestión empresarial, la historia y reputación local e internacional, sus principales clientes y proveedores, entre otros aspectos. El dinamismo en los cambios actuales nos obliga a ser lo suficientemente flexibles para adaptarnos, con rapidez a un mercado cada día más exigente y ser más responsables, para asegurar un crecimiento orgánico del negocio y nuestra permanencia a largo plazo en el mercado.

En mayor o menor grado toda operación comercial conlleva un riesgo para el que compra y/o para el que vende.

 

Desde que el comercio, entendido como el intercambio de bienes tangibles o intangibles, se hizo práctica cotidiana de la sociedad; garantizar para las partes involucradas que no habrá problemas en la operación, ha sido el principal tema de preocupación. En mayor o menor grado toda operación comercial conlleva un riesgo para el que compra y/o para el que vende. Reducir o eliminar ese riesgo, es lo que todos quieren.  

El Comercio exterior no escapa de esta preocupación. Sumado a los riesgos propios de las actividades comerciales, están las condiciones propias de esta modalidad de intercambio económico, ya que se trata de una transacción que involucra a actores que se encuentran en países distintos, incluso en continentes diferentes.

Es así que hacer comercio exterior implica considerar factores legales, contables/administrativos, logísticos, económicos/financieros, en definitiva, hacer un adecuado Due Diligence parece lo apropiado. La expresión en inglés Due Diligence puede traducirse al español como “comprobaciones debidas”, “diligencia debida” o “auditoría de compra”. Se refiere a la investigación que se hace sobre una persona o empresa previamente a la firma de un contrato o inversión, en este caso de comercio exterior.

El Due Diligence es parte de los deberes de cuidado que conducen a disminuir el riesgo ante eventuales contigencias legales en las operaciones y transacciones internacionales, que pueden derivar en antecedentes negativos con las autoridades de control, disminución del flujo de caja por incumplimiento de pago y un daño general al normal desarrollo de los negocios internacionales.

Al iniciar una operación de internacionalización, sabemos que es indispensable analizar las barreras de entrada al mercado destino, observar el mercado destino y su dinámica, la posible competencia comercial, los temas impositivos locales, contables y legales.

El Due Diligence es parte de los deberes de cuidado que conducen a disminuir el riesgo

Cuando ejecutamos una operación sin las debidas comprobaciones o Due Diligence, podemos exponer a nuestra empresa y a nosotros mismos a eventos indeseados.

Cuando ejecutamos una operación sin las debidas comprobaciones o Due Diligence, podemos exponer a nuestra empresa y a nosotros mismos a eventos indeseados, con consecuencias de tipo penal, legal o éticas. Cabe destacar que la debida diligencia no puede reducirse a la sola comprobación de la solvencia crediticia de nuestro socio y su capacidad financiera, eso sería un grave error de entrada, pues los aspectos sensibles a analizar son muchos más.

Es importante analizar la calidad de gestión empresarial, la historia y reputación local e internacional, sus principales clientes y proveedores, entre otros aspectos.

Para tratar de explicar mejor la importancia de esta materia a la que llamamos el Compliance de Comercio Exterior, citaremos algunas situaciones ocurridas en la región andina suramericana, tomadas como referencia del sitio custom-trade[1]

 Caso 1.

 La compañía peruana «A» compra las acciones de la Compañía ecuatoriana «B». A los dos años, la Corporación Aduanera Ecuatoriana (CAE) auditó a la Compañía «B» y concluyó que el valor aduanero base de liquidación de tributos aduaneros de determinadas importaciones es incorrecto, debiendo en consecuencia, pagar los tributos dejados de pagar, más intereses de mora y una sanción aduanera. Esto pudo haberse evitado previa la realización de una revisión aduanera a través de un due diligence, al momento de la compra de las acciones de la empresa «B».

 Como se ve, la empresa que absorbe a la compañía B a través del proceso de aquisición accionaria, no realizó una auditoría previa, ni verificó la situación de la compañía ante la autoridad fiscalizadora local. Lo que trae como consecuencia la adquisición de pasivos (deuda) no prevista.

 Caso 2.

 El Distribuidor colombiano «C» vende un gran volumen de mercancía para la Gran Superficie «D», la cual tiene almacenes en todo Colombia. Para este propósito, realiza importaciones mensuales desde China. Por falta de un due diligence en una importación, de parte de la Sociedad de Intermediación Aduanera (SIA), se generó la aprehensión de la mercancía, debiendo legalizarla y pagando una multa adicional a las aduanas a título de «rescate». Adicionalmente, lo anterior conllevó al incumplimiento del Distribuidor «C» frente a la Gran Superficie por el retraso en la atención del pedido, lo cual generó un antecedente negativo en las relaciones comerciales con este cliente. Mediante la elaboración de un contrato de prestación de servicios de intermediación aduanera con la SIA antes de cualquier operación de comercio exterior, se pueden establecer claramente las obligaciones de la SIA, así como la inclusión de cláusulas que protejan los intereses económicos de la empresa. Así, se genera mayor conciencia de la SIA sobre las consecuencias por su falta de debida diligencia y se facilita la obtención de una indemnización de perjuicios para la empresa.

 Es importante destacar que en estas operaciones no solo están en juego los aspectos económicos, los costos y la imposibilidad de concretar la importación cuando la mercancía es retenida por las autoridades aduanales en el mercado destino, también está en juego la historia y reputación local e internacional de la empresa, ante sus principales clientes y proveedores, entre otros aspectos.

 Caso 3.

 La empresa «E» adquirió los derechos de distribución de determinados artículos deportivos de una multinacional extranjera para el área andina (Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Chile). Dentro del valor de aduanas de cada producto importado en los anteriores países, se incluye la regalía por los derechos de distribución que debe pagar a la empresa europea del exterior. Como consecuencia de ello, la empresa «E» paga más tributos aduaneros de los que está obligado a pagar, ya que bajo las reglas de valoración aduanera de la Organización Mundial de Comercio (OCM) y previo el cumplimiento de determinadas condiciones, esta regalía no debería incluirse en cada producto importado. Si el Departamento de Compras o de Logística de la Empresa «E» hubiere tenido un asesor legal aduanero que le hubiere prevenido de la anterior práctica, la Compañía se habría evitado el pago cuantiosas sumas por concepto tributos aduaneros pagados en exceso, debiendo buscar mecanismos legales para la devolución de estos tributos aduaneros.

Para tratar de explicar mejor la importancia de esta materia a la que llamamos el Compliance de Comercio Exterior

El compliance de comercio exterior debe ser un asesor aduanero que conozca aspectos legales, logísticos y de transporte, así como financieros y tributarios.

El compliance de comercio exterior debe ser elaborado por un asesor aduanero que conozca a profundidad todos los aspectos legales, logísticos y de transporte, así como financieros y tributarios los cuales cambian continuamente y requieren la actualización constante por parte de quien dirige las operaciones de comercio exterior.

Un ejemplo de ello es el arancel colombiano del 10%, más un valor adicional estimado entre $1.75 y $5 por cada kilo de mercadería a textiles, confecciones y calzados provenientes del istmo de panamá, conocido como “el arancel de la lucha contra el lavado de activos” aplicable a las importaciones de prendas de vestir que a juicio del Estado colombiano, tenian precios artificialmente bajos para lavar activos.

 En el año 2015, el Grupo Especial de la Organización Mundial de Comercio (OMC), conformado para atender a la solicitud de consultas hecha por Panamá, resolvió que el sobrearancel impuesto por Colombia desde el 2013 era “incompatible” con el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio.[2]

 Es evidente que no todas las operaciones de comercio exterior son iguales, ni tienen el mismo nivel de riesgo o ameritan la realización de los mismos análisis. Los ejemplos anteriores, son una pequeña muestra de los riesgos que podemos minimizar aplicando un adecuado Due Diligence en nuestras operaciones de Comercio Exterior. Para ello, es importante contar con profesionales experimentados.

Hoy en día, en la era de la información hacer un buen Due Diligence ya no representa una opción inalcanzable para las empresas exportadoras e importadoras, ni siquiera para las pequeñas y medianas empresas que dan sus primeros pasos hacia la internacionalización de sus productos.

Los cambios actuales nos obligan a ser lo suficientemente flexibles para adaptarnos, con rapidez a los requerimientos de un mercado que cada día es más exigente.

El dinamismo en los cambios actuales nos obliga a ser lo suficientemente flexibles para adaptarnos, con rapidez a los requerimientos de un mercado que cada día es más exigente y está mejor informado. Ello también nos obliga a ser más responsables como empresarios, para asegurar un crecimiento orgánico del negocio y nuestra permanencia a largo plazo en el mercado.

Herramientas como el Due Diligence y el Conozca a su Cliente (KYC por sus siglas en inglés) son nuestros mejores aliados y más que un gasto, hay que verlos como una inversión y garantía para nuestras operaciones.